25 de abril de 2021

Pistis Sophia 55.11: Ley, Justicia, y fuego sabio.

 



El “fuego sabio” sería, para un bicho como yo, un auténtico elemento de justicia perfecta donde se degradase a los ladrones más allá de su imagen o nombre. Sería una cuestión más allá de la llamada “posverdad”, que no es más que un nuevo concepto de propaganda moderna. Muchos mitos actuales, o famosos de diferente origen y condición, siguen en sus cumbres antes y después de los ataques de las leyes.

Puede parecer, para algunas personas que lean esto, que desear justicia y condena, cuando todos en cierta forma y manera somos bichos dominados por nuestros defectos o demonios, no es muy ético. Pero también he de escribir, siguiendo la inercia de muchas teleseries, que la condena y desacreditación buscan mejorar las cosas para la mayoría, antes que para unos pocos. En definitiva, estoy escribiendo de justicia social. Una justicia social que no existe a nivel global y que, sinceramente, necesita “fuego sabio” para ser conseguida.

Evidentemente “el fuego sabio” no implica la hoguera física, como la establecida por la inquisición en su momento histórico. No se trata de eso.

Desde el universo interior, que orienta los propósitos de Pistis Sophia y su moralidad desde la gnosis, no deberíamos buscar justicia externa si no justicia interna. Una justicia interna que está muy reñida con la gestión de las propias acciones, sentimientos y emociones más o menos monstruosas que todos acarreamos como vagones de tren. Resumiendo: cada ser humano debe gestionar sus propios demonios con el “fuego sabio”, antes que intentar gestionar los demonios ajenos. Las leyes universales del Karma y del Darma se encargan de esa gestión crematoria externa.

Como he escrito en anteriores ocasiones, gestionar el universo interior ante un universo exterior lleno de despropósitos necesita, entre otros ingredientes, generar cambio social de origen pacífico y sincero en el exterior. No niego la necesidad de cambiar el universo interior donde campan todos los defectos y virtudes habidas y por haber. Sí afirmo la necesidad imperiosa de denunciar a los falsos, a los hipócritas, a los codiciosos sin límite, a los ególatras , para que no tomen decisiones por los demás, esos que si no dan beneficio importan un mojón. El universo debe ser un mejor lugar para todos, antes que para unos pocos.

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