27 de octubre de 2020

Pistis Sophia 50.1: Tercer arrepentimiento de Sophia

 

Tercer arrepentimiento de Sophia

¡Oh Luz de poderes!, atiéndeme y sálvame.

Que aquellos que arrebaten mi luz carezcan de ella y permanezcan en la oscuridad. Que aquellos que arrebaten mi poder se vuelvan al caos y sean puestos en vergüenza.

Que vuelvan rápidamente a la obscuridad aquellos que me lastiman y dicen: “Ahora somos sus amos”.

En cambio, que aquellos que buscan la luz se regocijen y alborocen, y que quienes desean el misterio digan siempre: “Que el misterio sea exaltado” .

Sálvame pues ahora, ¡oh Luz! , pues carezco de mi luz, la cual ellos me han arrebatado; necesito mi poder el cual ellos me han quitado. Así pues, ¡oh luz!, tú eres mi Salvador, y tú eres mi redentor. ¡oh luz! , tú eres mi Salvador, y tú eres mi redentor.¡oh Luz! , sácame prontamente de este caos”.

Capítulo 38

Y sucedió entonces, cuando Jesús terminó de decir estas palabras, que habló así a sus discípulos: “Este es el tercer arrepentimiento de Pistis Sophia” . Y les dijo: “Permitid que aquel en quien el espíritu sensitivo ha surgido, se adelante y hable sobre la idea de arrepentimiento que Pisti Sophia expresara”.

Martha pidió y recibió permiso de hablar

Y sucedió entonces, cuando Jesús terminase de hablar, que Martha se adelantó y cayó a sus pies, los besó, lloró en alta voz y gimió sus lamentaciones y su humildad. diciendo:”Mi señor, ten piedad, ten compasión de mí, y permíteme decir de la solución del arrepentimiento que Pistis Sophia expresara”.

En esta ocasión Martha se anticipa a Pedro, como otra de sus compañeras en anteriores ocasiones, y con una actitud muy humilde solicita al Resucitado responder la cuestión en marcha.

Como hago con frecuencia, inicio esta intervención porque algo ha llamado mi atención. En este caso la palabra humildad ha resaltado sobremanera en la lectura. Es una cualidad asombrosa que he observado algunas veces en los demás. En mi caso , cuando he intentado ser humilde, ha sido para quedar bien, o por el qué dirán, pero nunca ha sido algo espontaneo. Sí he sido pelota, pero eso no es lo mismo. Tiendo a creer que la humildad está muy cerca de la humillación. Es una cuestión de ego mezclado con orgullo y malos pensamientos ,o desconfianza respecto a los otros, esos llamados demás.

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