25 de octubre de 2020

Pistis Sophia 49.1: Reflexión Carenada.

 

Esta secuencia de entradas “Pistis Sophia” se produce después del COVID-19, o coronavirus censurado -por lo de corona...-, y he cambiado algo desde finales del año pasado. Ya comenté en entradas recientes que mi indignación continúa y, después de lo pasado y antes de lo que nos queda por pasar, se ha solidificado en algo de ira. Ahora , esta ira personal es como una piedra al cuello y necesito soltar mi ponzoña de nuevo. Expreso algunos asuntos que me indignan mucho a fecha de hoy: Los problemas de guerras, hambre y enfermedades no han pasado, si no que se han incrementado. Es el mundo exterior, el de los misterios exteriores, el que me molesta una barbaridad. Ese mundo exterior es el que me duele. Apenas puedo mejorarlo o incrementar la paz en él. Actualmente, mis mayores esfuerzos van dirigidos a pagar las deudas y facturas, y a mantener mi paz interior dentro de unos parámetros razonables. Eso me resulta lastimoso. Ya no me sirve la idea de intentar cambiar el mundo. Ya lo intenté y fracasé. Mi esfuerzo fue casi en vano, y eso duele. Aprendí que ser egoísta es más interesante que ser altruista. Ser altruista , de facto, es ser un tonto del capirote. Hay que moverse por el interés, y eso genera en mi un dolor que solo puedo transformar en indignación ponzoñosa. No me gusta moverme por el interés, aunque de vez en cuando lo haga. Pido perdón a aquellas personas que no toleran la indignación ante las injusticias de un sistema humano de carácter injusto. Disculpad. Mi indignación terminará cuando el sistema socio-económico funcione mejor, cuando las personas sean lo importante antes que el dinero o las cosas. Y , evidentemente, los cambios deben ser pacíficos . Si no es así, solo estaremos peor. Esto último, no supone misterio alguno.


Ella continuó de nuevo y expresó el tercer arrepentimiento diciendo:”

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