27 de septiembre de 2020

Exceso de Ocupación Temporal


Llevo más de mes y medio sin realizar entradas. Las añoraba y las añoro. Las echaba de menos. Por diferentes razones no he podido teclear en paz, en guerra conmigo mismo, o indignado con alguna idea tóxica y real.

A parte de lo que escriba a continuación tengo que reconocer que mi indignación perpetua ha pasado a cierta furia no enfocada, pues ante tanta desinformación, o exceso de información no digerible, estoy más perdido que el barco del arroz.

El mes de agosto estuve superocupado arreglando un piso que tengo, pues entre otras cosas soy un chapucero, y además de trabajar estuve pagando los distintos materiales y algo de mano de obra amiga. Por la densidad de mis ocupaciones no puede quedar con nadie, para poder seguir al día siguiente con la tarea siguiente antes de la siguiente y antes de la siguiente, otra vez. No me quedó más opción. Ha sido un mal sueño en que he gastado más dinero que en cualquier periodo vacacional anterior que pueda recordar. En resumidas cuentas, he estado trabajando en mi piso durante mis vacaciones de verano y lo he pasado bastante mal, por no decir muy mal. Lo único bueno es que el piso parece nuevo y ha dejado se ser: una habitación, un almacén y un taller de electrónica con variaciones de hidrógeno y/o electrolisis estimuladas.

En esta nueva fase de mi vida, por marcar algún tipo de paréntesis, espero no dejar de escribir , ni de inventar, ni de ganar algunos cuartos de forma honrada. Aún sigo cuidando abuelos pero no sé cuanto durará. Esta vida compartida con personas mayores es una vida, sinceramente, muy triste y frustrante. Sigo apoyando la idea de ayudar a los abuelos en su propia casa, aunque cueste comparativamente igual que una residencia económica. Tengo muy claro que los cuidadores deben ser valorados , cuidados, y tenidos en cuenta para evitar que se quemen en su tarea pues los abuelos , por distintas razones, suelen ser bastante egoístas y, por defecto, sus descendientes también (aunque hay excepciones y doy fe de ellas). Los hijos pueden caer en lo mismo egoísmo que su progenitores, que suele estar relacionado con el menor gasto posible, incluso por debajo de lo legal. Todo para minimizar los gastos de los abuelos , o la disminución de la herencia.

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