30 de septiembre de 2020

Absurdo Justificado 3


Lo que no puede permitirse es la violencia verbal y , menos aún, la física. La palabra guerra debe ser olvidada . Debe ser tomada como un error frecuente e histórico de las sociedades de bichos homínidos.

Tampoco puede permitirse la irresponsabilidad de los cargos cuando cometen errores. No me sirve el frecuente sistema de búsqueda de “chivos expiatorios”. Es demasiado arcaico culpar a otros. Es demasiado básico.

También me hace gracia la obsesión por la eficiencia en todas las tareas que se desarrollan o desempeñan. Hay un ambiente generalizado donde la palabra eficiencia ha ganado un valor casi absoluto y, para mí, es una cuestión relativa o muy relativa. Evidentemente, voy a intentar explicarme. Otro término bien parecido es : La excelencia. Y este término debe relativizarse, Carenadamente escribiendo, claro.

Eficiencia y excelencia no dejan de ser zanahorias en busca de herbívoros u omnívoros que las deseen. Estos conceptos son propios de minorías antes que de mayorías, y voy a intentar explicarme si ánimo de molestar. En un grupo de personas que desarrollan una determinada tarea, como en el grupo de Empleados o Empleadas del Hogar, todos los trabajadores, o trabajadoras, no desarrollan las tareas con la misma corrección y rapidez. Imposible. En este entorno ¿Es necesaria la eficiencia o la excelencia; o quizás lo mejor es la regularidad , la corrección en las tareas, y el cumplimento de los horarios? En el gremio de los ingenieros...¿Es necesaria la eficiencia en los tiempos de diseño o es mejor que los tiempos sean los necesarios y suficientes? Puede entenderse la eficiencia en tareas rutinarias de programas CAD y cálculos iniciales, pero poco más. Ir con prisas no es una buena actitud salvo en las películas de ficción.

Eficiencia y excelencia tienen valor en los deportes olímpicos y en muchas competiciones. Pero ese universo deportivo no puede extrapolarse hacia otros contextos más complejos y menos arbitrados. Es, sencillamente, de locos. Estar compitiendo siempre contra el tiempo, contra una tarea, o contra otra persona es un despropósito. La vida tiene una textura diferente a la que nos quieren vender. Extrapolar estos términos hacia entornos ajenos a los deportivos , o competitivos, no tiene sentido lógico ni generalizable. Otra cuestión es que cuando se escribe sobre eficiencia se esté hablando de no escaquearse en el trabajo o de las tareas encomendadas. Eso es otro cantar. Eso es, otra historia.

Y al respecto de la excelencia de los mejores, o de los ganadores, no deseo escribir mucho más ahora. Mi visión ronda al común de los mortales, no a las excepciones, que las hay. Lo que no puede permitirse es generalizar conceptos de minorías en grupos gigantescos de personas.

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