30 de septiembre de 2020

Absurdo Justificado 1

 

Este pasado mes de Agosto , mientras trabajaba haciendo chapuzas de mejora en mi piso, me crucé varios días con un vecino y amigo que fue , como siempre, muy sincero conmigo. Sin cortarse ni un pelo tras preguntarme cómo estaba , y preguntarle yo a él-evidentemente-, me dijo sin tapujos:

-Siempre estás igual. Estas mal o enfadado.

A lo que yo le respondí tras unos segundos de reflexión, en tanto él se alejaba de mi:

-Es verdad. Tienes toda la razón.

Desde mi visión de las cosas, evidentemente, hay una justificación perpetua que defiende esta actitud ante la vida. Estoy enfadado con el mundo desde que tengo uso de razón. No es que me queje mucho de la mayor suerte, o menor, que he tenido en la vida. No se trata de eso, siquiera en primera o segunda instancia. Mi enfoque indignado , y perpetuo, se ampara en la visión que tengo del mundo socieconómico a nivel local, territorial español, y universal o global.

Aunque mi preciosa e increíble compañera de camino insista en la idea de paz interior, asunto que estimo mucho como necesario pero no como suficiente, no puedo centrarme solo en mi mundo interior. Lo siento. Antes y después del tipo de calidad de mi mundo interior me preocupa el mundo exterior, el mundo de los otros, la realidad que viven las almas que me acompañan en este precioso planeta , en este espacio-tiempo de las cosas. No me gusta que siga habiendo guerras. No me gusta que haya violencia antes que diálogo en muchos lugares. No me gusta que se ataque a las religiones o religiosos, ni a los ateos y agnósticos. No me gusta que siga habiendo hambre. Me perturba la explotación del hombre por el hombre, que aún perdura. Estos asuntos exteriores, y muchos otros, hacen que sufra. Hacen que me identifique. Hacen que llore mi empatía. Hacen que , hasta cierto punto soportable, sufra por un mal ajeno que no deseo ni ambiciono, si no todo lo contrario. Mi máximo deseo sería que todas las personas pudiesen vivir en paz y desarrollarse integralmente para ser la mejor versión de sí mismos.


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