21 de julio de 2020

Sun Mulas Todas 16


Bueno. A continuación de esta parrafada presento los últimos párrafos del libro de Sun Tzu, o “Sun Mulas Toas”. En ellos se demuestra sin duda que, aunque no me guste reconocerlo, vivimos tiempos de guerra de la información. Es normal que haya personas que busquen refugio en el mundo interior y su mejora. Es hasta deseable. Pero no es suficiente. Me explico sin ánimo de ofender: Cultivar el mundo interior, con todo el beneficio que aporta para uno y para los demás, es una razón de convivencia necesaria, pero no es suficiente. Considero que no debemos olvidar el mundo exterior, por mucho que cultivemos y cuidemos el interior. ¡Ojo. Perro. Muerde! No puede dejarse el mundo exterior a los lobos de todos los colores. ¡Hay que localizarlos, apaciguarlos, y quitarles su poder de decisión! ¡Ha coger coquinas! Habrá que respetar sus vidas y limitar su libertinaje. ¡ Se puede hacer! Creo que es posible. ¿Por qué insisto en esto con cierta frecuencia? Porque cultivar el mundo interior, incluso seguir caminos de santidad y beatitud, es algo fabuloso y maravilloso pero dado que la mayoría de las personas no van a elegir ese camino ¿Qué hacemos con ellas, con las demás personas? Pues respetarlas y luchar , mediante la no violencia física, para que esas personas no sean devoradas por los lobos desde su egoísmo desaforado y sin control. , y para que esas personas no se conviertan en lobos. El reinado del lobo-hombre ha terminado. No es momento de mansos corderos y de palomas de la paz, si no de seres agudos que se muevan por la vida en el filo de la navaja de la Justicia Social Global. Es el momento del funambulismo. Y la justicia social esta dentro, evidentemente y comulgando con la paz interior, y también está fuera haciendo que se respete a los otros, a esos llamados demás, a los próximos, al prójimo, a los pobres, a los desgraciados, a los hundidos, a los religiosos, a los enfermos...a TODOS (incluidos los antiguos lobos sin poder de decisión sobre los demás-evidentemente-) . Hay que respetar a los demás de todas las maneras posibles e, incluso, imposibles. Esa es la clave. El mundo exterior no puede ser de los demonios, si no de las buenas personas. ¿Y quién juzga esta configuración para acercarnos a la utopía social, antes que a la distopía social? Pues, nos guste o no nos guste, todos nosotros , denunciando a los lobos, cultivando el mundo interior de la meditación constructiva, cultivando el mundo exterior de la sabiduría, de las buenas acciones perpetuas, de los buenos actos -suena platónico y muy gnóstico. Me gusta-, de la reivindicación justa, de la reclamación correcta.

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