10 de julio de 2020

Sun Mulas Todas 12



Nuevamente me sorprende una proposición de este pequeño libro que, desgraciadamente, tiene mucha vigencia hoy en día. Siquiera una vigencia ideal:

Es deber del general ser sereno, impenetrable, imparcial y dueño de sí mismo.

La cosa es que ese debería ser el papel de muchos homínidos que toman decisiones que afectan a otros. Se trata de una frase muy curiosa que no está nada mal si se aplica a gestores del bien común sin ánimos beligerantes. Es decir, me gusta la frase y sus implicaciones fuera del contexto de cualquier guerra. Me gusta la frase cambiando la idea de general por la de gestor, y fuera del libro de Sun Tzu en sí , que se centra en la guerra y sus artimañas.

La sección El Ataque con Fuego es, sinceramente, horripilante. Solo hay que leer la primera proposición para darse cuenta de su despropósito ético y perpetuo:

Se cuentan cinco métodos para atacar con fuego. El primero consiste en quemar a las personas el segundo , quemar los almacenes, el tercero, quemar el equipo, el cuarto, quemar los arsenales , el quinto , utilizar proyectiles incendiarios.

Todo sea por quemar. ¡Venga ya! Quizás los que aplicasen esas técnicas tan 'constructivas' deberían haber comenzado por sí mismos o por sus jefes inmediatos y jerárquicos. Bien es verdad que evitar estos despropósitos, que se han producido en la historia homínida una y otra vez, ha sido imposible, o habría sido imposible. Estas salvajadas relacionadas con el fuego han sido deleznables, siguen siéndolo, y dan ganas de vomitar. Evidentemente me refiero al fuego de las hogueras donde, por ejemplo, se quemaban a los herejes y a las brujas. ¡Qué bonito! ¡Qué preciosidad histórica! Está claro que somos bichos aunque, menos mal, todos los homínidos no han sido tan horribles. Gracias a Confucio, Zoroastro, Buda, Jesus, Melquisedec, etcétera,... Y no se que decir de los filósofos que participaron por aquellos tiempos, de una forma u otra, en las ciudades estado griegas...

También existieron muchos otros seres humanos en el tiempo histórico de los homínidos que , evidentemente, argumentaban actos generosos y loables hacia los demás. Menos mal que ha habido seres constructivos en la historia. Buenos y reflexivos seres humanos que han buscado el crecimiento interior y exterior, que también sirve pues compartimos con los demás el universo exterior donde los malos actos de muchos los sufren los inocentes. Y esta inercia tan frecuente hay que frenarla construyendo juntos , y pensando en el bien general antes que en el particular. Todo este despropósito homínido debería cambiar a mejor para todos, evidentemente.

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