25 de junio de 2020

Sun Mulas Todas 7

Y el segundo, que es corolario del primero, posee un significado de peso semejante: “Por eso, los que son expertos en el arte militar conducen al enemigo al campo de batalla y no se dejan atraer por él” .
Estas dos proposiciones , la última de la entrada anterior y esta susodicha, constituyen estrategias normalizadas muy aplicadas por las multinacionales cuando entran en un mercado nuevo, o en un mercado a conquistar. Me remito a los ejemplos recientes que subí a este entorno y que afectaron a pequeñas empresas manchegas cuando llegó el mercado único , europeo, a esta España nuestra.

Aunque copiar algunos párrafos del libreto protagonista de esta saga es un incordio, porque se cierra constantemente como impidiendo mis transcripciones puntuales de él, no puedo dejar de copiar esta nueva proposición con toda su crueldad ética e, incluso, moral: “El que acomete con fuerza irresistible se abalanza sobre los puntos débiles del enemigo ; el que no puede ser perseguido cuando se bate en retirada se desplaza con tal velocidad que no puede ser alcanzado”

Es curioso lo de los puntos débiles. En múltiples ocasiones deportivas y empresariales , que son más chungas, abalanzarse sobre los puntos débiles de la competencia es loable e, incluso, lógico y normal. Más allá de la utilidad de esta idea en la guerra, o en los mercados , o en las competiciones deportivas, me sigue molestando su practicad y ejercicio actual. Su estado de vigencia social. Que se use en el deporte tiene un pase, pues solo está en juego la victoria y el éxito simbólico sin derramamiento de sangre y con movimiento de dinero...Pero que se use en los mercados , para incrementar la concentración de poder económico, o se use en las guerras, con el derramamiento de sangre consecuente, me parece horrible e, incluso, nauseabundo. Sinceramente es cuestión de nausea, egoísmo, e insensatez.

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