22 de mayo de 2020

Globalización en Europa 4


Cinco. Aunque estas medidas suenen mal. Aunque parezcan comunistas. Aunque el estado español esté endeudado. Aunque mucha deuda la compre China, o los chinos. Está claro que el pueblo de a pie ha sido olvidado desde hace décadas, quizás más, quizás desde siempre. Solo interesa el beneficio económico sobre todas las cosas. Solo interesa el juego sucio que beneficia a unos pocos. Desde que entramos en el euro la vida se volvió bastante más costosa. ¿Cómo se permitió eso? Porque no había piedad. Porque solo interesaba el dinero, antes que las personas. Ejemplo clarísimo lo teníamos con el hambre en el mundo...¡Sigue presente! ¡Parece no tener solución! Y, desgraciadamente, a mi no me sirve la posible razón karmatica , ni la justificación de que somos demasiados,... Aunque sí me sirve la idea de la existencia de una mala distribución de la riqueza que interesa mantener a unos pocos “listos”. Ahora es momento de estar más allá del Karma y del Darma, más allá de los ladrones de baja, media, y alta gama, y que me perdonen los maestros del pasado y del presente en el asunto del Karma versus Darma. Ahora es el momento de actuar porque a fecha de hoy la vida es más cara, sigue sin haber piedad, sigue interesando más el dinero , y el poder, que las personas. Encima, sigue habiendo hambre.

Evidentemente que diga esto no implica que yo pueda arreglar el problema. Ese no es el asunto. El asunto es reflexionar. Es pensar. Es reflexionar sobre la situación económico-social de muchos españoles con las herramientas pacíficas disponibles.

Si a medio y largo plazo hay que tener menos objetos, pues se tienen menos objetos. Tenemos, gracias a Dios, personas formadas, buenas tierras, naturaleza, agua, mar y sol. Creo en las posibilidades de autosuficiencia nacional bien gestionada. Habría que evitar concentraciones de poder excesivas en asuntos relacionados con las necesidades comunes más críticas o básicas...¡Ojo! ¡Nada de piratas de distintos colores! ¡Nada de cortijos nuevos o antiguos! Y tampoco se trata de volver a tiempos de Franco. Necesitamos una democracia auténtica y equilibrada en poderes. El poder judicial debe ser realmente independiente. Y necesitamos auténticos representantes políticos luchando dialéctica-mente por su parcela representada. La globalización debe fallecer ya  ¡Basta! ¡Ya está bien! No sirve para el bien común, solo para el rico común, solo para el esclavo común, o solo para el pobre común que es un ”vago y un maleante absolutamente responsable de su pobreza”. Es una justificación frecuente y demoníaca.

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