9 de abril de 2020

Pensamiento Único 11


Otra solución pasa por plantearse el sistema socieconómico que tenemos montado. El neoliberalismo es cruel. Solo entiende de beneficios económicos a corto, o a medio plazo. Lo que no sea dinero , o pensar en él, es deleznable, comunista, socialista, absurdo...Cuando ellos son los que juegan al absurdo. Estamos en manos de ciegos. Ellos son los jugadores de la codicia declarados y dejados por sistema. Lo siento. Los veía así , y los sigo viendo así. Disculpen.

El sistema socieconómico debería ser más humano aquí y en Senegal, por ejemplo. Aquí y en China, porqué no.
La industria localizada es la que da trabajo local y hay que permitir que las personas se ganen el pan de alguna manera donde vivan. Re-localización de la industria, por favor. Los ciudadanos deben tener alternativas de subsistencia digna. La ayuda del estado debe existir con el propósito de ser minimizada y , cuando sea necesario, maximizada, como si se tratase de una ventana del sistema operativo Windows.

El dinero no puede estar por encima de la vida de las personas, como lo está de facto en este momento histórico. Esto que tenemos montado es de locos. Lo único que tenemos es la hoguera de las vanidades montada en plan feria de abril. Existen muchas formas de justificar la locura reinante : me lo merezco, esos son unos vagos, hay que cerrar fronteras a las personas que son pobres, los pobres nos roban el trabajo, soy el mejor,...
Somos buenos alimentando vanidades y justificando locuras basadas en el interés de unos pocos. Palabras como: teología de la liberación, liberación del oprimido, opresores y oprimidos,...están en desuso, son casi absurdas. Es una pena. No podemos dejar que lo peor que hay en nosotros gobierne el futuro de todos. Es como dejar un autobús lleno de personas en manos de un loco al volante. No tiene sentido. El destino sería chungo. Y el conductor del autobús, de esta metáfora, no es solo un político, si no un empresario codicioso, un trabajador competitivo sin ética, un ladrón, un sinvergüenza, un oportunista, un avaro, un estafador, un tipo cruel, una persona sin principios morales, un mentiroso, un egoísta mayúsculo, etcétera.

La democracia auténtica, que no este sucedáneo que premia a unos pocos “que se lo merecen” , ”que son mis amigos”, o “que les debo favores”, debería reinar de facto. ¡Ya! ¡Menos competir y más ser con los demás! ¡Menos chiringuitos y menos hipocresía! ¡Más trabajo en equipo¡ ¡Más humildad solidaria! ¡Más ética! ¡Más moral!

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