30 de abril de 2020

Globalización en Europa 1



Cambio el tercio respecto a las últimas entradas, centradas en el pvirus y toda su polémica, para escribir sobre la globalización y sus consecuencias conocidas y cercanas.

Considero necesario relatar dos casos locales que me han contado de primera mano y que tuvieron que ver con el mercado único europeo, antes que con el mercado mundial. No voy a irme a la fecha en que el mercado único comenzó a funcionar para España, pero sí voy a relatar dos perjudicados que tuvieron que cerrar el negocio, en el primer caso, y reformularlo en el segundo caso.

El primer afectado era un autónomo con una pequeña empresa y tres trabajadoras que realizaban sus tareas en una nave cercana a Campo de Criptana. Este conocido, que casi es amigo, vendía papel higiénico en la Mancha y en muchas provincias cercanas a la comunidad autónoma. Tenía clientes hasta en Granada. Él mismo , con una furgoneta a tope, realizaba las entregas para no tener que pagar portes, pues el papel higiénico, que ahora está muy de moda en las guasas, ocupaba, y ocupa, mucho volumen y eso encarecía su transporte a través de cualquier agencia ajena a la empresa en sí.

Funcionó estupendamente antes de la apretura del mercado, o “globalización” europea. Había en el sector unos cuantos pequeños productores, a parte de él. Entonces, cuando se abrió el mercado, apareció una multinacional italiana que lo primero que hizo fue bajar los precios por debajo del coste del material que compraban los pequeños productores, para limpiar el mercado de pequeñas competencias. Tal fue su intervención, completamente destructiva, que dicha multinacional se quedó con el mercado español y, en ese momento, subió los precios.¡Jaque mate!

El segundo afectado fabricaba tubos dobles de acero para la salida de gases de las calderas , que aquí son muy comunes para calentar las casas en invierno y parte de la primavera. Fabricaba un tubo doble y concéntrico con un aislante térmico entre los dos tubos en cuestión, el exterior y el interior. Compraba el material a una siderurgia y lo adaptaba a su configuración concéntrica hasta que, como podréis anticipar, con el mercado único llegó otra multinacional italiana, muy curioso, que comenzó a vender los mismos tubos concéntricos, y aislados, por debajo del coste de los tubos sueltos que el pequeño productor compraba a su proveedor. En este caso lo que hizo este pequeño empresario fue dejar el sector de forma inmediata y concentrarse en otros sectores que necesitaban el metal trabajado. Se concentró ,sobre todo, en los cierres de aluminio para porches y terrazas, y ha sobrevivido económicamente hasta la fecha.

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