31 de enero de 2020

Tercera Edad 6


Evidentemente regular la ACAEDO podría resultar más polémico y complejo para las familias que una residencia pero, sinceramente, generaría empleo sí o sí , y los abuelos podrían tener más libertades en la última etapa de su vida. Las residencias de ancianos, siquiera muchas de ellas, buscan el beneficio económico y eso supone optimizar muchos detalles desde la visión económica como, por ejemplo, la mano de obra. No es que esté descubriendo Roma si no que estoy reflexionando posibilidades en base a mi experiencia. La ACAEDO completa, entiéndase generalizada como asistencia regulada, tendría muchos recovecos que podrían resolverse. Por ejemplo: todos los ancianos no podrían estar en un régimen ACAEDO. Hay que reconocer que cuando los ancianos están muy mal lo mejor, guste o no guste, es una residencia en que estén internos hasta que mejoren, o para siempre. No obstante, para que la idea ACAEDO funcionase sería necesario que los ancianos no fuesen demasiado dependientes. Sería necesario que pudiesen realizar tareas. Estarían acompañados por personas más jóvenes que ellos y podrían estar en su casa con animales de compañía regulados , tampoco podría tenerse un zoológico en casa.

La ACAEDO sería una variación de las viviendas custodiadas o sociales para jóvenes con dificultades , o como se denominen esos hogares.

En resumidas cuentas, y a grandes rasgos, el coste mínimo por anciano en un régimen u otro sería parecido. Evidentemente hay residencias mucho más costosas, pero entrar en esa tesitura sería una locura. Mi análisis rodea los mínimos. Además en la ACAEDO pueden reducirse algunos gastos. Por ejemplo: si uno de los internos, o internas, es manitas muchas de las reparaciones del hogar no supondrían gastos añadidos, si uno de los contratados lavase a los abuelos por las mañanas se reduciría otro factor, si algunos familiares tomasen el relevo en los descansos se reduciría un nuevo factor. Cada caso debería estudiarse de forma concienzuda, cosa tecnológica y emocionalmente muy posible. Regular el control de gastos no es más que extrapolar los principios contables de las empresas en las familias.

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