28 de enero de 2020

Tercera Edad 2


Una tercera solución pasaría por una atención personalizada a cada anciano, y a sus familiares, para que el entorno emocional y afectivo vinculado con las relaciones de familia sea moderado y llevado hacia sentimientos constructivos y positivos. Esta solución necesitaría un profundo potencial de diálogo y empatía sin pena. La pena no serviría como referente, ni sirve, pues deteriora la percepción de la realidad familiar. Se hace necesario cierto análisis en frío que permita una observación constructiva de los cambios que hay que realizar dentro de las relaciones de familia o equivalentes, para poder mejorar las emociones vigentes en los corazones de cada miembro de la familia analizada.
Esta tercera solución no es muy bonita, o encantadora, en la actualidad. Más adelante ofreceré la oscura visión que supone si no se gestiona bien. Digamos que es un asunto pendiente en estos momentos, y desde una perspectiva personal y administrativa.

A nivel positivo poco más puedo expresar.  Lo que si voy a realizar a continuación, a modo de desfogue, es una secuencia de entradas donde quiero dejar claro lo que no debe ser la vejez ni el trato a los cuidadores familiares o ajenos, al menos la vejez que observo y percibo personalmente. Es decir, voy a expresar lo que NO debe suponer el cuidado de ancianos, aunque lo suponga. Tal es el grado de frustración que tengo ante el trato recibido en determinadas circunstancias que en estos momentos, sin ánimo de molestar sino de dar fe, puedo entender que en determinados contextos sea “razonable” la agresión a un anciano, no una agresión desproporcionada , ojo, pero sí un toque de autoridad perdida ante el vicio de la mala educación , de la falta de responsabilidad y del respeto. O ante las enfermedades mentales o la demencia. Sería algo parecido a lo que hacen los policías anti-disturbios...donde el cuidador es policía o , mejor, agente del orden.

Seguramente exprese muchos despropósitos, pero necesito liberarme por algún lugar, por aquí. Así pues, continúo.

Uno de los primeros factores que debo analizar, aunque no sea mi caso actualmente, es el asunto económico y el alta en la seguridad social, o no.

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