28 de enero de 2020

Tercera Edad 1

Es curiosa esta vida tan extraña. Te encuentras en ella personas de todo tipo y condición. Desde personas libres sin cuartos, hasta personas esclavas con cuartos y propiedades. Es casi una paradoja. Es hasta un absurdo antropocéntrico.

Por razones de supervivencia a corto , y presumiblemente a medio plazo, vivo de interno con abuelos y , sin ánimo de molestar a nadie, o a alguien, tengo que decir que son profundamente infelices. Nadie les ha preparado, si eso es posible, para esta parte de la vida tan llena de desengaños y pérdidas. El nivel de frustración es enorme y , personalmente, les facilita perderse en sus pensamientos repetitivos, en su infiernos interiores, en sus defectos de siempre amplificados.

¿Quién desea una pérdida de movilidad? ¿Quien desea una pérdida de cualidades mentales? ¿Quien quiere perder? Pues nadie, que yo conozca.

Evidentemente, todos queremos la victoria, el éxito en la pequeñas y grandes cosas; y ese éxito, como ir a darse un paseo cuando apetece, conseguir una promoción laboral, alcanzar un premio, etcétera, puede verse eliminado de la ecuación de la vida presente cuando llegas a la vejez con achaques.

Evidentemente la solución no pasa por la eutanasia , y el asunto de una residencia de mayores no tiene porque ser mejor opción que vivir en casa. Depende de múltiples factores. La reflexión sobre lo que es una residencia de ancianos ya la he expresado en este entorno, y no hace mucho tiempo. Así pues me centro en la asistencia domiciliaria a ratos y con permanencia.

La primera solución teórica es la aceptación del problema de la vejez pero ¿Quién le pone el collar al perro? ¿Qué realidad deben vivir nuestros ancianos? ¿Qué realidad pueden vivir? ¿Pueden valerse solos, o con ayuda? ¿Pueden regir sus vidas en condiciones? ¿Son capaces de delegar en sus hijos?

Otra segunda solución sería la actividad constructiva antes que el activismo. Hay una gran falta de ocupación, o entretenimiento, aparte de ver la televisión. Es de gran importancia el concepto de proyecto en base a las circunstancias. Los abuelos deben tener tareas que realizar que mejoren su autoestima y que les permitan una percepción optimista de su situación, de su presente. Evidentemente no estoy diciendo nada nuevo, nada que no se haya reflexionado o dicho. Solo pretendo ofrecer, como siempre, mi visión de las cosas ante la vejez y sus circunstancias.

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