29 de diciembre de 2019

Envidia Extraña 1/2



Creo que he comentado en el histórico de esta bitácora que además de escribir aquí, en este entorno repelente y necesario, escribo novelas o relatos más o menos largos en el espacio-tiempo de los sujetos y objetos. Estos proyectos literarios, entre los que ya terminé uno hace unos años, van surgiendo cuando el tiempo libre y las circunstancias me lo permiten.

No poseo tanta libertad como pensaba desde el momento en que gran parte de mi tiempo lo he dedicado, y dedico, a trabajar para ganar algo de dinero y poder pagar facturas de necesidades y vicios. Es curioso el poder de este objeto imprescindible que , muchas veces, nos vuelve locos. Es curioso el poder del dinero sobre nuestras mentes y sobre nuestros actos. Alucino. Flipo ante tanto absurdo real o imaginario.

En fin, voy al grano. Tengo que reconocer que como autor indignado no dejo de sorprenderme ante ciertas formas éticas de ganar cuartos que no se me habían ocurrido. Mi ultima sorpresa ha sido cuando fui a comprar quesos artesanales de oveja a una tiendecita que hay aquí cerca del lugar de donde , para lo bueno y para lo malo, vivo en estos momentos. Dos o tres veces al año le compro quesos para llevar a mis familiares y, antes de la compra, me acerco a pedirle precio y plazo de entrega. Total, que eso hice hace algo más de una semana.

Cuando llegué a la tienda tenía tres personas , cosa que me sorpendió. Una pareja que estaba esperando y un charlatán que poco tardé en descubrir, pues le acababa de vender dos libros, antes que uno, a la amable dependienta. Utilizando su cualidad como autor y mucho verbo lleno de argumentario comercial, le acababa de colocar dos libros suyos. Intenté hablar con él, ante mi sorpresa, diciéndole que también era autor, pero le dio completamente igual, pasó de mi. Había terminado una operación y estaba plantando , incluso planteando, la siguiente venta:

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