31 de diciembre de 2019

Pistis Sophia 47.1


Capítulo 34

Y sucedió entonces , cuando María terminó de decir estas palabras a Jesús, en medio de sus discípulos, que le dijo: “Mi señor, esta es la solución del misterio del arrepentimiento de Pistis Sophia”.
Y cuando Jesús escuchó estas palabras de María, le dijo: “Bien dicho María, la bendita, la plenitud o plenitud bendita, tú, de la que habrá de cantarse como la bendita en todas las generaciones”


Capítulo 35

El segundo arrepentimiento de Sophia

Jesús continuó su discurso y dijo: “Pistis Sophia siguió y sigue cantando alabanzas en un segundo arrepentimiento, y diciendo así:
¡Oh , Luz de luces!, en quien he tenido fe, no me dejes en la oscuridad hasta el fin de mis días.
Ayúdame y sálvame a través de tus misterios, inclina tu oído hacia mi y sálvame.
Que el poder de tu luz me salve y me lleve hasta los más altos aeones, pues tú me salvarás y guiarás a la altitud de los aeones.

Salvame, ¡oh Luz! , de la mano de este poder rostro de león y de las manos de las emanaciones del dios Obstinado.

Porque eres tú, ¡oh Luz!, aquel en cuya luz he tenido fe y en cuya luz he confiado desde el principio.

Yo he tenido fe en ella desde el momento en que me emanó y en el que tu mismo hiciste que yo emanase; y he tenido fe en tu luz desde el principio.

Y cuando tuve fe en ti, los Regidores de los aeones se mofaron en mí diciendo: “Ella ha cesado en su misterio”. Tú eres mi salvador y tú eres mi redentor y tu eres mi misterio, ¡oh Luz!

Mi boca se llenó de alabanzas. Que yo pueda hablar del misterio de tu grandeza en todo momento.

Ahora y por tanto, ¡oh Luz! , no me dejes en el caos hasta el término de mis días; no me abandones, ¡oh Luz! ...
El Capítulo 34 deja claro que el arrepentimiento, acompañado de las peticiones y oraciones correspondientes, constituye un elemento importante para incrementar la luz del mundo interior, o para incrementar la luz en el mundo exterior. Ambos mundos son simétricos o supersimétricos para mí. Así lo sigo percibiendo mientras leo estos curiosos documentos.

El inicio del Capítulo 35 supone una nueva vuelta de tuerca donde Pistis Sophia sigue pidiendo a la luz del Resucitado ayuda mediante la oración sistemática y , evidentemente, arrepentida. Paralelamente pide justicia ante los Regidores que se mofaron de ella.

Me resulta profundamente humano todo este relato y me encanta la idea de reflexionar sobre los errores cometidos y corregirlos. La conciencia debe despertar para que cada ser sea capaz de ser la mejor versión de sí mismo durante gran parte de su camino por la vida, y si se equivoca que pueda percibirlo, pedir perdón, y corregir su error, o sus errores.

¡Buena entrada de año a todos y todas! 

Pistis Sophia 46.3


Bueno. Aún continúan las antiguas fiestas en alabanza al dios Saturno, aún duran las fiestas actualmente llamadas de Navidad, las fiestas de la esperanza anual. Dada la preciosa coyuntura de la celebración del nacimiento del Cristo, considero que ha lugar seguir con las palabras del Resucitado en Pistis Sophia. Pero antes de retomarlas, donde las dejé la última vez, expresar mis mejores deseos para el nuevo ciclo que comienza en breve.

Que a todas y todos os vaya de lujo el año nuevo, que la esperanza en un mundo mejor no se desvanezca ante vuestros miedos y preocupaciones, y que consigáis un mundo mejorado interior, en vosotros, y exterior, desde vosotros. Muchas felicidades y muchos abrazos desde este entorno indignado que solo expresa, muchas veces, frustración condensada y no violenta.

Porque añadieron iniquidad a iniquidades, que no entren a tu justicia.

Que sean borrados del libro de los vivientes y que sean inscritos entre los justos.

Soy una pobre desdichada que también tiene roto el corazón; pero la salvación de tu rostro es lo que me ha elevado.

Alabaré el nombre de Dios en la oda y lo exaltaré en la canción de gracias.

Esto agrandará más a Dios que un toro joven adelantando cuernos y pezuñas.

Que los infelices vean esto y se alegren; que le busquen, oh Dios, y que sus almas vivan.

Pues Dios ha oído al desventurado y no ha despreciado a los prisioneros.

Que el cielo y la tierra alaben al Señor, el mar y todo lo que este contiene.

Pues Dios salvará a Sión, y las ciudades de Judea serán construidas, y ellos habitarán en ellas y las heredarán.

La simiente de sus siervos la poseerá y aquellos que amen su nombre morarán ahí.”

La oración de María alcanza su máximo, a mi entender, cuando “Dios ha oído al desventurado y no ha despreciado a los prisioneros.” lugar donde interpreto misericordia y me gusta. Aunque entiendo que este Salmo es básicamente Judío, me gusta su lectura pues Judíos y Cristianos compartimos un origen religioso común, a parte de la importancia de la oración como recurso de fe. Respecto a los musulmanes, en estos momentos soy incapaz de relacionarlos con las otras religiones monoteístas que he mencionado, lo siento.
Para mí está muy claro que toda religión es respetable en tanto en cuanto respete la vida de aquellos creyentes distintos a los propios. Ya no ha lugar para matar en nombre de ninguna religión. Así lo entiendo y siento desde mi ignorancia histórica e, incluso, prehistórica.

29 de diciembre de 2019

Envidia Extraña 2/2


  • Estoy terminando otro libro. El año que viene cuando pueda me pasaré por aquí. Mi ruta incluye este lugar de la Mancha y muchos de Alicante y Valencia. Nos veremos pronto. Ya me dirá lo que le han parecido los libros, las historias. Gracias...¿Cómo salgo del pueblo? No me oriento muy bien y he dejado el coche cerca de correos.
  • Es fácil. Saliendo a la derecha ande usted hasta que se acabe la calle. Verá la oficina de correos sin falta.
  • Gracias.
El tipo era dicharachero, super delgado, y estaba vendiendo sus libros a puerta fría sin tapujos o timidez. Aluciné. Nunca había presenciado una estrategia como esta con éxito. Solo conocía: la publicidad en diferentes medios para que el comprador que quiera se acerque por una librería que tenga el libro en catálogo; la venta de libros en las presentaciones de estos, que pueden ser varias antes que una; y la venta a conocidos , familiares, y amigos, que muestren interés aparente ,o real, por el relato ofrecido.

Emocionalmente escribiendo, y con toda sinceridad, después de una emoción de sorpresa vino otra de envidia intensa. Pura envidia ante el desparpajo y el éxito en la venta itinerante de la propia producción literaria de este señor.
Nunca pensé que pudiese hacerse algo así. Múltiples amigos y conocidos han comparado la venta de libros con la venta de polvorones para la excursión de fin de curso. Me alegro por este señor ante su constancia, y me entristezco ante mi miedo de poner en compromiso a conocidos y desconocidos realizando un ejercicio parecido.

Este señor , y autor, acababa de cerrar una operación de veinte euros en veinte minutos, el tiempo que duró la charla en que la dependienta participó con amabilidad y entereza.
Aún le escuece a mi ego, o a mis egos, el desparpajo de este señor, y más aún después de deducir que es algo frecuente en sus procedimientos de venta y supervivencia. El tipo se valora muy bien en apariencia. No sabía que existía esta posibilidad de mercado, o no quería saberla. Felicidades por su éxito, señor autor. De momento me quedo con mis demonios, a ver que hago con ellos y con mi frustración.

Envidia Extraña 1/2



Creo que he comentado en el histórico de esta bitácora que además de escribir aquí, en este entorno repelente y necesario, escribo novelas o relatos más o menos largos en el espacio-tiempo de los sujetos y objetos. Estos proyectos literarios, entre los que ya terminé uno hace unos años, van surgiendo cuando el tiempo libre y las circunstancias me lo permiten.

No poseo tanta libertad como pensaba desde el momento en que gran parte de mi tiempo lo he dedicado, y dedico, a trabajar para ganar algo de dinero y poder pagar facturas de necesidades y vicios. Es curioso el poder de este objeto imprescindible que , muchas veces, nos vuelve locos. Es curioso el poder del dinero sobre nuestras mentes y sobre nuestros actos. Alucino. Flipo ante tanto absurdo real o imaginario.

En fin, voy al grano. Tengo que reconocer que como autor indignado no dejo de sorprenderme ante ciertas formas éticas de ganar cuartos que no se me habían ocurrido. Mi ultima sorpresa ha sido cuando fui a comprar quesos artesanales de oveja a una tiendecita que hay aquí cerca del lugar de donde , para lo bueno y para lo malo, vivo en estos momentos. Dos o tres veces al año le compro quesos para llevar a mis familiares y, antes de la compra, me acerco a pedirle precio y plazo de entrega. Total, que eso hice hace algo más de una semana.

Cuando llegué a la tienda tenía tres personas , cosa que me sorpendió. Una pareja que estaba esperando y un charlatán que poco tardé en descubrir, pues le acababa de vender dos libros, antes que uno, a la amable dependienta. Utilizando su cualidad como autor y mucho verbo lleno de argumentario comercial, le acababa de colocar dos libros suyos. Intenté hablar con él, ante mi sorpresa, diciéndole que también era autor, pero le dio completamente igual, pasó de mi. Había terminado una operación y estaba plantando , incluso planteando, la siguiente venta:

21 de diciembre de 2019

Pistis Sophia 46.2



Pero yo oré con mi alma hacia tí, oh Señor, el tiempo de tu benevolencia es ahora , oh Dios. En la plenitud de tu gracia, presta oídos a mi salvación en la verdad.

Sácame de este cieno, que no me hunda en él. Permite que sea salvada de quienes me odian, y de las profundidades de las aguas.

Que no me hunda un flujo de aguas, que no me trague la profundidad, que no cierre el pozo su boca sobre mí.

Escúchame, oh Señor, por tu gran misericordia; conforme a la abundancia de tu compasión mira hacia abajo, a mí.

No vuelvas tu rostro de esta, tu sierva, pues estoy oprimida.

Escúchame , presuroso, presta atención a mi alma y redímela.

Sálvame de mis enemigos, pues tú conoces mi desgracia, mi vergüenza y mi deshonor; todos mis opresores están ante tí.

Mi corazón sufrió desgracia y miseria y yo esperé por alguien que se preocupase por mí, pero no llegó, y por el que habría de confortarme, pero no lo encontré.

Por alimento me dieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre.

Sirva su mesa de trampa para ellos, y de señuelo y pago, y de tropiezo.

Que los hagas inclinar su espalda en todo momento.

Derrama tu indignación sobre ellos, y tu ira; que tu enojo los sobrecoja.

Que su casa de campaña se vea desolada, que no haya morador en sus habitaciones.

Pues ellos persiguieron a aquel a quien tú habías castigado, y aumentaron el escozor de sus heridas.

Ahora, curiosamente, en Pistis Sophia , aparecen unas oraciones y peticiones de María en un Salmo 68. Solo puedo observar una oración en que se pide perdón y castigo para los opresores con, no solo indignación, si no también con ira  para sobrecogerlos.

Si se trata de un asunto interior. María está pidiendo la disolución de sus demonios interiores.
Si, paralelamente, se trata de un asunto exterior. Solo pide justicia ante las barbaridades recibidas.
El texto continua con la misma tónica que hasta este momento. Observen la entrada 46.3

Pistis Sophia 46.1



Capítulo 33

Sucedió entonces, cuando Jesús hubo dicho estas palabras a sus discípulos, que les dijo: “Esta es la canción de alabanza que Pistis Sophia expresó en su primer arrepentimiento, arrepintiéndose de su pecado , recitando todo aquello que le ocurrió . Ahora, por tanto: El que tenga oídos para oír, que oiga”.

María se le acercó de nuevo y le dijo: “Mi señor, mi espíritu de luz tiene oídos y yo oigo con mi poder de luz; y tu espíritu que está en mi, me ha serenado. Escucha pues y que yo pueda hablar con relación al arrepentimiento que Pistis Sophia expresara, hablando de su pecado y de lo que le ocurrió. Tu poder de luz profetizó esto anteriormente a través del Profeta David, en el Salmo sesenta y ocho”:

María interpreta el primer arrepentimiento del Salmo LXVIII

Sálvame , oh Dios, pues las aguas llegan hasta mi alma.

Me hundo, o estoy ya sumergida en el cieno del Abismo, e impotente. He bajado a las profundidades del mar, una tempestad me ha sumergido.

He permanecido llorando; mi garganta está muda y mis ojos se han marchitado, esperando pacientemente por Dios.

Quienes me odian sin motivo son mayores en número que los cabellos en mi cabeza; fuertes son mis enemigos, que violentamente me persiguen. Me exigen aquello que no tomé de ellos.

Dios, tú conoces mi insensatez, y mis faltas no se te ocultan.

Que los que esperan en ti, oh Señor, Señor de los poderes, no se avergüencen por mi causa; que aquellos que te buscan no sufran vergüenza por mi causa. ¡Oh Señor, Dios de Israel, Dios de los poderes!

Pues por tu causa he soportado vergüenza; la vergüenza ha cubierto mi rostro.

Me he convertido en una extraña para mi familia, una extraña para los hijos de mi madre.

Pues el celo de tu casa me ha consumido; y las injurias de quienes te vilipendian han caído sobre mí.

La idea de arrepentimiento está muy latente en la conclusión del Cristo sobre las palabras anteriores de Pistis Sophia. Lo curioso de está idea, que también está presente en el nuevo testamento, es que para que pueda haber arrepentimiento debe producirse la suficiente claridad mental que lo permita. Es decir, habitualmente entre los pecadores, entiéndase básicamente todos, no existen distinciones claras entre la virtud y el pecado. O sea, no siempre está clara la opción correcta o moral en cada decisión que se toma en el camino de la vida, en el espacio tiempo de los acontecimientos.
He tratado a muchos bichos en mi vida, a parte de a mí mismo, y muchos de ellos, cuando son creyentes, no reflexionan, no ven, no captan, no perciben, están cegados por una bandera, por la tradición, por una proposición dictada por un ídolo humano manipulador. Ellos suelen llevarse por las ideas imperantes del sistema social vigente, una ideas que chocan repetidamente con la idea de lo correcto, con la idea moral correcta y cristiana, auténtica. Es, en resumidas cuentas, como si anduviesen ciegos por la vida y no se hubiesen dado cuenta. Se trata de un error de reflexión no detectado, que es muy frecuente. Demasiado frecuente.

Pistis Sophia 45.5



Pues ellos me han quitado la luz y mi poder ha empezado a cesar en mi y he sido destituida de mi luz.

Ahora y por tanto, ¡Oh, Luz!, que estás en ti y en mí yo canto alabanzas en tu nombre, ¡Oh, Luz!, glorificándote.

Que mi canto de alabanza sea de tu agrado, ¡Oh, Luz! ,como un misterio excelente que guía a las puertas de la Luz, a las cuales aquellos que se arrepentirán pronunciarán, y a los que la Luz purificará.

Ahora y por tanto, que todas las materias se regocijen; que te busque a ti toda luz, y que el poder de las estrellas que es en ti, perdure.

Pues la luz ha oído a las materias y no dejará a nadie sin haberlas purificado.

Que las almas y las materias alaben al Señor de todos los aeones, y que las materias y todo lo que hay en ellas lo alaben.

Pues Dios les salvará el alma de todas las materias y una ciudad será preparada en la Luz y todas las almas que se salven habitarán esa ciudad y la heredarán.

Y el alma de aquellos que recibirán misterios habitarán esa región y aquellos que hayan recibido misterios en su nombre, morarán en ella”.

Sophia sigue orando sin dilación. No deja de orar y pedir acompañando sus devociones con un arrepentimiento sincero tras su pecado, ese en que Obstinado la hizo caer.

En estos momentos el párrafo que pongo en negrita es el que más llama mi atención de manera significativa. Si la ciudad de la Luz termina tomando forma , o existe ¿Qué pasará con las almas que no se salven? ¿Dónde estará la idea de misericordia divina? ¿Dónde está? ¿Son así las leyes del cosmos? Es evidente que esta idea de las almas elegidas discrimina a las no elegidas. Es una configuración hipersocial que me resulta demasiado humana, demasiado habitual entre las sociedades de homínidos, demasiado histórica, demasiado primitiva, y no pretendo ofender a nadie. Digamos que es algo que no me cuadra en este párrafo, en la idea de salvación expresada en él.

18 de diciembre de 2019

Residencia 8.3. Fin



Lo chungo de toda esta historia que estoy relantando hoy por partes, con el único ánimo de dar fe carenada, fue cuando me enteré de que Alma había muerto y no se lo habían dicho a sus amigas más cercanas , a sus últimas amigas en el camino de su vida. Parece ser que para que sus amigas no sufrieran camuflaron su muerte con esta proposición:
  • Al salir del hospital se ha ido con su hijo.
Parece ser que es lo frecuente. La muerte es casi innombrable en este lugar de espera, en esta estación hacia el tránsito final. La amiga lúcida de Alma se quedó con la noticia de que su amiga se había ido con su hijo, y ya está. Fue un embuste final justificado. Un “hasta siempre amiga” engañoso. Esta situación, parece ser que bastante generalizada, me lleva a unas palabras finales que están más allá de Alma y sus demonios, unas letras que tienen que ver con el sistema social en que vivimos.

Hay que reconocer que es tentador no hablar de la muerte en lugares en que puede ser la próxima estación del camino, alternada con el hospital.
Fuera parte de este tabú instaurado , por múltiples razones más o menos éticas, hay que decir que impide el concepto de una despedida digna. Es decir, dado que Alma era una mujer cualquiera, una mujer sin reconocimiento social, su final termina siendo ignorado entre personas que la quieren, como sus amigas. Pese a como era Alma , básicamente por sus enfermedades, no se realizó ni una oración en la capilla, ni una misa por su alma. No hubo una despedida religiosa ni emocional.

Está claro que una residencia no es como una nave, donde se despiden con un ritual a los difuntos. Tampoco es una iglesia, donde se reza por las almas de los que se marcharon y sus familias.
Curiosamente, si se muere una persona reconocida socialmente por el éxito, o por la posición, se entera hasta el papa. La mayoría de los seres humanos pasamos desapercibidos por el camino de la vida. Esta sociedad del éxito, sinceramente, es una engañifa.

Alma se merecía una despedida mejor, siquiera teniendo en cuenta a las personas que la querían y buscaban. La muerte en las residencias de ancianos se gestiona regular. Existen muchos rituales de muerte, solo habría que haber buscado uno válido. Está claro que la residencia puede ser la última estación, pero nunca será el tren. El tren te lleva hacia el otro mundo, hacia otro lugar desconocido. Creo que Dios , del que todos formamos parte, es misericordioso. Por eso pido por Alma. Descansen en paz, Alma, y su alma.

Residencia 8.2


Intenté comprender qué le sucedía, porqué era así. Y cuando un día vi sus piernas me asusté. Tenía que tener infección si o si. Me acordé de mi apreciado Javi el Gordo, y de las consecuencias inevitables de tener unas piernas en esas condiciones. Eso tenía que dolerle sí, o sí. Alma no estaba bien. Estaba enferma y ya había ido al hospital con su problema sin solución, supongo.

Al respecto de su dolor un día fue tremendo. Sentada en las proximidades de la caldera se puso a gritar de dolor repitiendo esta frase, y sus variaciones, sin parar:

- Me estoy muriendo . Quiero que venga mi hijo. ¡Ayyy! ¡Ayyyyy!

Repetía lo mismo a grito limpio una y otra vez hasta que desapareció unos minutos de las zonas comunes para aparecer al ratito dormida en su silla y tapada con una manta liviana. La habían sedado y, sinceramente, era de agradecer para los demás, para nosotros.

Días después, un fin de semana para ser exactos, conocí a su hijo con el que no hablaba mucho. Estuvo toda la mañana en la residencia dando vueltas y coincidiendo, puntualmente, con su madre a la que no besó en ningún momento. Hablaron de juicios pendientes, de litigios, de cuartos y poco más. Esa escena se produjo en las proximidades de la zona de aseo, ese lugar donde limpian a los abuelos y les cambian los pañales. No se observaba mucho cariño entre los dos aunque Alma reconocía a su hijo y cantaba sus monólogos a sus amigas más apreciadas.
  • Comprate un coche bueno , hijo mio.
  • Si. Si. Mamá. Me voy a comprar un Hvesubio -entiéndase un coche de gama alta-.
En otra ocasión se produjo un principio de conversación con una residente nueva que acompañaba a Alma, y su fiel grupo de amigas, cerca de la caldera. La nueva intentó por activa y por pasiva conversar con Alma pero resulto imposible. Fue entonces cuando una de sus amigas hizo de intérprete semántica. Poco a poco , palabra por palabra, indicó a Alma lo que estaba diciendo la nueva compañera hasta que Alma pareció comprender. Me sorprendió la lucidez de la amiga de Alma. Fue una sorpresa, en base a mis prejuicios sobre ella. Ese día no me quedé para averiguar si la conversación continuó, o terminó en ese punto.

Residencia 8.1.



Tenía pendiente la última entrada de esta saga que me dio por llamar: Residencia. Hoy es su momento. Es el momento del último capítulo, pues puedo centrarme un poco en un asunto tan doloroso y triste como este: el aparcamiento justificado y generalizado de personas más o menos enfermas.

Ha llegado el último turno, el de Alma. Creo que es el mejor nombre ficticio que puedo darle a esta persona que tanto hacía pasar a las cuidadoras , y que tanto pasaba en su dolor y en sus gritos. Alma, a parte de tener dos amigas fieles que siempre la estaban buscando, era una abuela sinceramente repelente. Era incapaz de escuchar pues , además de estar sorda, solo opinaba y juzgaba a las demás, incluyendo a las personas que prestaban servicio remunerado en la residencia. Le hablaba mal a las asistentas, a la coordinadora, a la enfermera, y a casi todas las personas próximas. Se había estado cuajando malas relaciones desde que llegó. Algunas trabajadoras la consideraban, con toda sinceridad, una autentica bruja.

La mejor imagen que recuerdo de ella es sentada junto a sus amigas cerca de una caldera de compost que caldea una amplia zona común acristalada, para que la luz exterior entre con facilidad.
Ella y sus amigas se sentaban alrededor de la fuente de calor y se iban pasando un matamoscas para ahuyentar los insectos. Que la residencia esté entre viñedos es lo que tiene, y cuando echan abono en el campo es fácil imaginar más consecuencias olorosas y locales.

Intenté hablar con ella en varias ocasiones y fue casi imposible. No había conversación considerable si no solo una actitud de escucha y respuesta a sus preguntas:

-¿Estas casado con la abuela que vienes a ver todos los días?
-No. Es familia política. Apreciarla la aprecio, pero no soy su marido. -acercándome a ella y hablando despacio.
-A vale. -antes de cambiar de tema ante la imposibilidad de seguir un diálogo.