29 de noviembre de 2019

Residencia 6.1


Hay una residente que, según me han dicho, es la más anciana del lugar. Sus 99 años avalan esa circunstancia. Según cuenta ella misma nació y vivió en Huelva hasta que conoció a su marido El Sevillano. Dado que nació en Huelva la llamo Choquera con todo mi cariño, y a ella le gusta, le encanta. Cuando se casó se fue a vivir al centro de Sevilla donde pasó muchos años, donde tuvo a su familia. Ahora está en la Mancha porque su hijo vive en Madrid y Madrid está aquí al lado. La mejor evidencia de esa proximidad relativa es que muchos pueblos manchegos están mejor comunicados con Madrid que con sus capitales de provincia. Doy fe.

A Choquera le encanta que su hijo la llame por teléfono y que venga a visitarla cada quince días. Le encanta contar la misma historia cada vez que alguien la saluda y muestra cariño por ella , después de un: ¿Quién eres? , diario, perpetuo.

Su alzeimer, parecido al de Corazón, le hace vivir en el día de la marmota. Hace poco tiempo, después de saludarla y hablar un poco con ella, me dio un beso y se lo devolví, otra abuela que había próxima también mi pidió otro beso ; se lo di y ella también me lo devolvió. Todo fue muy tierno. En esta residencia, pues no sé en otras, el cariño surge cuando das cariño, pero todos los eventos no son agradables, ni mucho menos. Siguiendo el principio del cariño, Choquera es cariñosa cuando le das cariño, pero como el universo no es perfecto este hace que Choquera pueda rallarse por algún asunto , sobre todo, relacionado con su ropa. También hace la payaso cuando la ocasión lo sugiere. En ese momento “payaso” las sonrisas bañan el lugar e , incluso, surgen algunas carcajadas sanas como si fuesen cascadas de sonrisas.

Hay dos escenas que he vivido con ella y que merecen la pena ser relatadas con mayor o menor perfección. Eso no importa. Voy al grano. Va por tí, Choquera guapa.

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