30 de octubre de 2019

Residencia 4


Hay otro residente curioso, o incluso muy curioso, que voy a llamar Vecino porque cuando va al mercadillo junto a los demás compañeros que tienen movilidad suficiente, y siempre y cuando haga buen tiempo, parece el Papa saludando a todo el mundo. No hace más que pararse a cascar con unos y con otros.

Le dio un ictus hace un tiempo y está en la residencia para estar atendido y recuperarse. Realiza sus ejercicios todas las mañanas y se le va viendo mejoría, cosa que no le sucede a todos los residentes. Son las cosas de la vida y su vicisitudes. ¿Estamos en el purgatorio? ¿Quizás en el infierno?

Vecino es un tipo que utiliza mucho el humor y, además, tiene buen sentido del humor pues se ríe de sí mismo y no tiene sentido del ridículo. Atiende a las guasas tal como el mismo las gasta aunque su humor sea, sinceramente, manchego. Me recuerda por una parte a mi abuelo materno, y por otra parte a Ramón Rodríguez, el presentador de televisión de los programas de fin de año.

Le encanta hacer pareados aunque suenen mal. Eso no importa, lo importante es que tengan cierto ritmo aunque sea antiestético. Últimamente le saludo con la fórmula: ¡Eh Quillo! Y el me responde de la misma manera . También le he explicado, porque no lo sabía, que en “Cadí” se dice “Picha”o “Pissa”.

Hasta se ríe de mis carcajadas desbordadas tras contarme algún chiste malo con su particular gracia. Esta misma mañana me contó un chiste de un cura y un monaguillo, y no puede evitar la risotada.
Reconozco que me cae bien aunque me haya llamado, en diferentes momentos y circunstancias, membrillo, “culoso” (por meticuloso), y otras lindeces con trampa tras algunos pareados de los suyos.
Sinceramente le provoco un poco , tal como provoco a los dos comentaristas de este entorno. Ignoro cuanto durarán sus comentarios , pero que haya algunos muy buenos compensa el resto. Saludos.

Vecino tiene sus amigos inevitables de residencia, pues es muy sociable, pero hay otros residentes que no gustan de las zonas comunes, que se ocultan. La residencia es un lugar triste en que tal como se escuchan las risas, se oyen los llantos y el dolor. No hay día que no haya alguna lágrima. Es un lugar duro, emocionalmente complicado.

¿Deberían estar los abuelos en sus casas con compañía pagada? ¿Sería mejor para ellos? ¿Por qué se aparca a los abuelos en lugares como estos? ¿No pueden las familias hacerse cargo con ayuda? ¿Podían hacerse cargo antiguamente? Hay que reconocer que es un asunto complicado que solo me genera preguntas. Siempre tengo preguntas  y más preguntas. A más experiencia vital ,inevitablemente, más preguntas. No sé mucho de respuestas. Pregúntenle a otros que saben mucho.


1 comentario: