30 de octubre de 2019

Residencia 3


Ahora llega el momento de Corazón. Corazón es natural del pueblo. Ha salido poco de él. Ha tenido siempre en él su morada, y ahora sigue en él pues la residencia pertenece al municipio, y seguirá en él hasta que termine sus días. Su corazón de alzheimer te anima cuando te saluda como si fuese la primera vez. Cada día que te responde es como el primer día.

-¡Hola guapo! -grita cuando la saludas.
-¡Hola guapa! -suelo responder como un espejo.

Por eso se llama Corazón, porque transmite cariño a gritos y repite esa actitud con cualquiera que la salude , sea hombre o mujer, es lo mismo.

En ocasiones, además de saludar y llamarte guapo -en mi caso-, realiza una pequeña conversación que siempre tiene la misma estructura y contenido. Es como el día de la marmota. Es como las elecciones en España.

¿Cómo te llamas?
¿De dónde eres?
¡Qué bien!

Tras responderle te dice que es de su pueblo, que tiene dos hijos y una hija, que tuvo a su hija en Toledo porque no le dio tiempo a llegar al pueblo después de visitar al médico. Que su marido, que en paz descanse, se comía a besos a la pequeña poco después de nacer. Que tenía una finca de cinco fanegas con viñas, arboleda, huerto, casita, y una balsa en la que se bañaban en verano. Que ha sido muy feliz mientras era joven. Que...

Cuando puntualmente te cruzas con su hija, Corazón II, te cuenta esta historia de otra manera. Comienza diciendo que solo quería a sus varones y que a la hija, Corazón II, tardó en aceptarla. Que la finca de cinco fanegas no era para tanto y que la balsa no era tan bonita como siempre la pinta su madre. Que su madre tiene alzeimer. Que...

Dado que soy el oyente frecuente de la historia de Corazón pues, sinceramente, me quedo con la versión romántica y tierna que ella narra . Y lo hago por razones estéticas, por el esfuerzo que supone idealizar el pasado y agarrarse a él mientras se vive en una residencia acotada por muchas paredes, y algún que otro cristal de invernadero.

A parte de todo esto Corazón es muy creyente , te recita oraciones con precisión, y está deseando que venga el cura los viernes para escuchar una pequeña misa y recibir la ostia consagrada.

Siempre intenta ser afectuosa, incluso cariñosa, aunque a veces los compañeros, cuando vocea mucho, la manden a callar. Hay compañeras mucho más pesadas que reciben sus dosis de calmantes cuando están muy alteradas. En el caso de Corazón no ha sido necesario hasta el momento.

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