27 de octubre de 2019

Residencia 2.2


Según cuenta Mercurio en su barrio, y en uno de los bares que frecuentaba, había un policía corrupto, tipo Torrente, que robaba el hachís a los pequeños consumidores para tomárselo él. Evidentemente, en todas estas historias puede haber imaginación y fantasía, o no, pero son cosas de humanos, de múltiples humanos actuales. Es inevitable que en las historias haya sesgos, tal como sucede en el mundo de la prensa y de la televisión. Quien paga manda sobre las ideas que deben circular, pero este es otro asunto que ya he tratado en ocasiones  anteriores. No es necesario repetir lo expresado hasta la fecha en este entorno patético.

Para terminar sus argumentaciones  Mercurio expresó detalles del caso de su hijo el drogadicto. Acudieron con él  a centros de rehabilitación en varias ocasiones. En todas ellas abandonó el vicio pero al poco tiempo recayó de nuevo. Esas situaciones, y las necesidades de cuartos para droga, llevaron a la familia a situaciones muy duras, muy críticas, infernales. Mercurio no le desea a nadie tanto dolor e impotencia como él ha pasado.

Poco más ha contado este residente con su voz rota. En su espera de una residencia subvencionada vivirá aquí el tiempo necesario. Cada día es un día como otro, como el anterior, como el anterior al anterior. Ha pasado de circular con camiones durante kilómetros ha estar sobre una silla de ruedas charlando con aquellos compañeros con los que se lleva bien. Curiosamente le cuesta relacionarse con Latino, aun compartiendo un sino actual parecido. Asunto triste entre tristezas de residencia. Dolor y espera, ansiedad.

Que sea tan negativo en estas descripciones nada tiene que ver con el trato que reciben los residentes por los gestores y por la asistencia de todo tipo: auxiliares, enfermero, enfermera, fisioterapeuta, animadora, cocineras, limpieza, y mantenimiento. El trato a los residentes es correcto pero la plantilla , a mi entender, es un poco corta. Cosas, presumible-mente, de la eficiencia económica. No obstante, la atención a los residentes cuando necesitan algo es correcta. El lugar es amplio y bien ventilado, pese a las goteras absurdas que ululan por diferentes lugares del edificio y que se distinguen por los cubos, espuertas ,y papeleras ciegas, que colocan los trabajadores para evitar los charcos y su peligro.

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