17 de octubre de 2019

El segundo escalón: La materia 1/3


En la entrada inmediata anterior a esta existe un momento, un párrafo, en que se ha encendido una bombilla filosófica, la mía. De hecho, he puesto el párrafo en negrita y he sugerido una reflexión Carenada posterior. Ese es ese momento indicado, este momento, ahora. Disculpad.

Es evidente que lo que sigue, tal como en otras múltiples ocasiones, es una reflexión Carenada que necesito expresar si más dilación y que puede ser equívoca, parcialmente equívoca , parcialmente correcta, o correcta.

Comienzo la reflexión sobre la materia en cuestión, y nunca mejor dicho ni más oportunamente expresado.

Decía anteriormente: Y cuando busqué la luz, ellos me dieron tinieblas; y cuando busqué mi poder, ellos me dieron materia.

Entonces:
¿Es la materia algo bajo? ¿Es algo pecaminoso? ¿Es, en cierta forma y manera, un castigo? ¿Es una parte de la expresión del Karma y del Darma indostano sobre las almas? …

Aunque un servidor sea un ser autodegradado e inmundo donde los haya, pues dejo a los otros la grandiosidad de las ideas y sus reflexiones parejas, entiendo que para mí la materia solo es un estadio evolutivo entre muchos. Es una etapa hacia algo mejor para todos. Un escalón.

En base a que la materia y la energía son equivalentes el asunto es el orden en el tiempo, la estructura, la forma, la organización de la dualidad materia-energía en el tiempo y en el espacio.

Esta materia-energía observada constituye los objetos y sujetos del mundo en que estamos, del espacio tiempo en que nos encontramos, de la etapa que nos pertenece vivir como partes elementales de un universo que quiere conocerse a sí mismo.

El universo se conoce a sí mismo a través de sus seres y su evolución en el tiempo. Esa es la cuestión. Ese es el origen de las preguntas. ¿Qué es lo que soy?¿Por qué estoy aquí? O en plural: ¿Qué es lo qué somos? ¿Por qué estamos aquí?

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