31 de agosto de 2019

Tribulaciones Campestres 8



Se ha considerado el concepto “por cuenta” para que los esclavos temporales, que puntualmente son jornaleros “por cuenta”, siquiera mientras dure la campaña, trabajen sin pausas entre los descansos establecidos. Nada de fumar o cascar , entiéndase hablar, sin mover las manos y las espuertas llenas hacia el remolque.

El pago “por cuenta” tiene un valor para esta campaña, según me comentó un educado vecino hace unas horas, de ocho pesetas por kilo.

Sea como sea todo esto huele, desgraciadamente, a pequeña explotación temporal con buenas justificaciones. Entonces, ¿No existen convenios agrícolas respecto a estos trabajos temporales? ¿Tiene sentido la automatización del proceso de recolección? ¿Puede pagarse “por cuenta” todo un trabajo no empresarial? ¿Es el jornalero, en este caso autonómico, un autónomo pobre?

Observo y conozco jornaleros locales, gratas personas que el resto del año hacen de todo, pero también observo que hay mucha mano de obra extranjera, sobre todo rumana que , tal como los ciudadanos chinos, aparecen poco por los bares, siquiera en las horas que visito esos lugares. Los rumanos son más de quedar entre ellos para tomar unas copas juntos en sus casas, normalmente, alquiladas.

Cuando estuve en Moguer casi todos los jornaleros, y jornaleras, eran de Polonia junto a algunos magrebíes y subsaharianos. Nacionales eramos, como mucho, el quince por ciento de la cuadrilla. Que este tipo de trabajo cada vez tenga menos nacionales se debe a alguna razón poderosa. No son trabajos atractivos y cada vez están más cerca de la esclavitud. Una esclavitud más entre otras. No pasa nada. Ya estamos acostumbrados a la perdida de derechos. Se demuestra de nuevo que somos bichos.

Bueno. Dejando el asunto de la mano de obra un poco al margen también he descubierto que el mundo agrícola del viticultor tiene más “saca cuartos”, o “sacahigadillos”, que los expresados hasta el momento. Se trata de las empresas que venden los productos fito-sanitarios. El año pasado llovió con constancia durante varias semanas y surgió el miedo a un hongo que daña las hojas ¿Mildeo? (No recuerdo bien su nombre) ¿Sabéis qué pasó con el fungicida que los resuelve y controla? Pues que , curiosamente, triplicó su precio durante esos días. Hay que entender que existe mucho pirata rondando este sector primario. ¿Entre piratas anda el tema?

30 de agosto de 2019

Tribulaciones Campestres 7


La historia del gasto excesivo en peonadas también existía en Moguer durante la campaña 2001. En un momento determinado se estableció un mínimo de veinticuatro cajas por persona y día, con selección de dos calidades durante la recolección, asunto que no era igual que cuando se cogían las frutas sin clasificar. Por experiencia propia sé que recolectar fresas sin clasificar, desde la mata hacia la caja, multiplica la recolección como mínimo por dos, pues no hay que mirar tanto.

El conteo de cajas por persona fue lo más fiscalizado de la campaña, pero la expresión “ por cuenta” no llegó a mencionarse en ningún momento. En fin, vuelvo al grano.

Basándome en mi estúpido conocimiento de homínido la peonada manchega comienza con el amanecer, tiene dos descansos: almuerzo , que ocupa medía hora entre las 10 y 11 de la mañana, y comida , cuya hora exacta ignoro. Después de la comida viene el segundo tiempo que puede durar hasta las siete u ocho de la tarde según haya que terminar, o no, el último remolque de la jornada.

En definitiva, quitando una hora y media en descansos, estoy hablando de jornadas de diez horas eficientes como mínimo.
¿Por qué se permite esto?
¿Quiero sacarle, también, los higadillos a los agricultores?
¿Soy un vago? ¿Esto es normal? ¿Por qué algo así en el siglo XXI?
Es posible que durante el siglo pasado el trabajo en el campo fuese lo peor pero no comprendo, desde la ética más estricta, y a fecha de hoy, este comportamiento tan generalizado.
Desde la visión del acribillado agricultor puedo entender esto perfectamente, pero no desde el punto de vista de los derechos del trabajador del campo que es ,básicamente, un asalariado antes que un empresario o ente parecido, equivalente.

A parte de la ansiedad que genera la mano de obra ajena existe otro elemento añadido sobre el agricultor , un auténtico elemento amplificador de ansiedad previa: esperar el máximo tiempo posible, pero no demasiado, para que el grado de la uva sea el más óptimo, el mejor. Cuando el grado es máximo hay que coger la uva inmediatamente... ¡Ya!

Tribulaciones Campestres 6


Para mí, sinceramente, el momento de la vendimia es el más sacrificado de todos. Tanto si vendimias en directo ,como si controlas la vendimia que te hace algún agricultor ajeno, es un tiempo que está plagado de incertidumbres que hacen que la vida del pueblo se acelere, que el corazón de los vecinos cambie de ritmo. Además, el pueblo sigue llenándose de vendimiadores aunque poco a poco se esté automatizando el proceso de recolección.

El asunto de las peonadas es , guste o no guste, controvertido desde el punto de vista ético aunque, evidentemente, esta entrada de hoy pueda ser considerada de ideología de izquierdas o reivindicativa. No puedo hacer mucho ante esta presumible interpretación o valoración. Discúlpenme. Lo siento antes de seguir tecleando, y después. La franqueza es lo que tiene.

Apoyándome en mi pasado laboral, variopinto, desesperado, y disperso, recuerdo que recolectando fresas cobraba 36 euros por una peonada de siete horas y media, con media hora para el desayuno. Puntualmente, y de manera voluntaria, había que llenar un camión de El Corte Inglés sin clasificación de fruta entre primera y segunda. En esa tesitura se nos pedía echar una o dos horas más hasta llenar el camión. Esas horas extras se nos pagaban en B, y se cobraban a cinco euros. Salvando los días del pedido de ese gran almacén, que clasificaba por sus propios medios la fruta, normalmente se cumplían las horas de trabajo estipuladas. Solo cambiaba la hora de inicio conforme evolucionaba el amanecer durante las semanas de recolección rentable, o semanas durante las cuales el precio de la fruta en el mercado era económicamente rentable para la cooperativa fresera.

Pues, para mi gracia o desgracia presente o futura, hace poco se me ocurrió preguntar cuanto pagaban las peonadas en el pueblo. Al principio dije ¡Guau! ¡Entre cincuenta, y cincuenta y cinco euros por día! Pero después me decepcioné, casi me hundí. Y más aún tras unas últimas conversaciones en que los agricultores se asustan con la palabra: peonada, y apuestan por la expresión: por cuenta.

25 de agosto de 2019

Tribulaciones Campestres 5



Asociada a las bombas de agua está la necesidad de energía eléctrica donde, curiosamente, muchas empresas también hacen su agosto. Es lógico que el agricultor tenga la sensación de que le están sacando los higadillos. Se mete por contagio, fundamentalmente, en gastos extra para tener más ingresos y tiende a freírse en su propio atolladero. Es una cuestión sencilla de codicia natural aprovechada por terceros, o puro contagio oportunista.

Que diga esto no quita que a algunos les vaya cada vez mejor. O aparentemente mejor. Se está produciendo una cierta concentración de viñedos en menos manos, pero esto solo es un rumor. Es evidente que otra forma de incrementar la producción es tener más viñas, más tierras. Aquí nada que conjeturar. Si se está produciendo dicha concentración, lo tienen que saber muy bien los registros de la propiedad. Con esos datos sobre la mesa no habría rumor posible, o hipótesis, o intuición, si no evidencia.

Para disponer de energía eléctrica también hay varias películas posibles que van a asustar más o menos al viticultor y sus riegos instalados:
  • Contratar con la distribuidora eléctrica más próxima una potencia alta para poder hacer funcionar las bombas sin problemas. En este caso ¡Paga tela!
  • Utilizar bombas de agua diésel, o en su defecto grupos electrógenos diésel que den servicio a las bombas de agua eléctricas necesarias para hacer funcionar el sistema de riego. En este caso ¡Paga, mantiene, y que no te roben!
  • Usar huertos solares para hacer funcionar las bombas de agua eléctricas durante las horas del día, antes que cargar baterías con que alimentar las bombas a todas horas, sistema que sería mucho más costoso. En este caso ¡Paga mucho al principio! , o invierte, reza para que no te quiten las placas, e implora para que no necesites más potencia de la calculada al principio.

Y, para ir terminado, llega la historia de la mano de obra necesaria durante la vendimia, y todos los temores consecuentes para el agricultor. El momento de la vendimia es el más duro del año. Se trata de una auténtica pesadilla donde el agricultor medio se la juega en un mes, o en mes y medio.

Tribulaciones Campestres 4


Con esta secuencia de entradas solo pretendo reflexionar en torno a lo que observo aunque pueda estar equivocado, o no, en mis conjeturas. Disculpad si ofendo a alguien. Ese no es mi propósito. Continúo con nuevos aspectos captados e inferidos.

Está claro que los emparradores y poceros están ganando cuartos en estos momentos y se está moviendo el dinero, pero cuando hablas con algún pocero te encuentras a un tipo estresado al máximo , endeudado, que no descansa ni los domingos, y que siempre tiene problemas con alguna parte de su maquinaría.
Parece que a nadie le asusta que el agua esté cada vez más profunda, o que se hagan pozos de trescientos metros de profundidad. ¿Qué está pasando? Hace cuarenta años el agua estaba a diez o quince metros de profundidad y ahora no. Espero y deseo que las confederaciones hidrográficas implicadas estén siendo responsables antes que manipuladas. Rezo por ello, o lloro. No sé que hacer antes.

Ante todo esto, y con un poquito más que necesito contar a continuación, es normal que piense que aquí, en La Mancha, solo haya “Sanchos Panzas” . Es normal que los Quijotes se hayan ido, si alguna vez existieron, o los dejaron existir.

También noto que hay más dinero que en muchos barrios de Sevilla donde , desgraciadamente, solo hay precariedad y pobreza. Las tierras dan , siquiera, para comer y pagar las facturas. Evidentemente, no conozco la tesitura de pueblos agrícolas próximos a Sevilla, pues jamás he tenido la oportunidad de charlar con agricultores andaluces para conocer sus cuellos de botella, sus ingresos, sus necesidades, o sus miedos. Aquí, en los bares, la gente es clarita e, incluso, transparente. Esa actitud me gusta bastante. La franqueza pública, a mi entender, está más desarrollada o, sencillamente, la gente es más transparente, más ruda, más natural, a sabiendas de que , nos guste o no, todos somos bichos o, si preferís, todos somos animales desde nuestro nacimiento. Es cuestión de naturaleza.

Tribulaciones Campestres 3


También circula el rumor intenso de que el precio del kilogrado no cambia desde hace años porque diez importantes productores/distribuidores de alcohol y derivados están en contacto continuo para regular el coste del vino, y derivados, y mantener el a granel a buen precio, dado que del a granel se nutren grandes productoras y marcas. La única forma de incrementar la facturación de las bodegas pasa por intentar vender sus propios vinos embotellados. Pero, curiosamente, esta fracción no supone una cantidad importante del volumen disponible y , además, todas las bodegas están haciendo lo mismo. Al final las marcas propias no llegan muy lejos porque todo el mundo tiene marca propia, y en el mundillo de la enología las marcas de siempre son las que el último consumidor pide.

Es decir, no hay un auténtico libre mercado si no una pantomima de mercado. O sea, a mi entender existe un mercado regulado por ciertos señores y por Europa , cuya influencia no sé valorar en estos momentos aunque puedo hacer mis cábalas.

Un ejemplo reciente respecto a Europa: se está subvencionando el emparrado. ¿Por qué? ¿Será porque el emparrado lleva asociado el riego? dado que la cepa está más expuesta al aire y pierde más agua y por ende necesita más agua. ¿Será porque el emparrado permite la recolección automática de la uva? ¿Quizás sea para promocionar un aumento de la producción por hectárea?¿Por qué?

De facto se está emparrando más que nunca y se están haciendo pozos para regar las viñas usando acuíferos que, a mi entender, ya están casi agotados desde hace tiempo. ¿Saben las confederaciones hidrográficas lo que están haciendo?¿ Están siendo presionadas o manipuladas? ¿Son los mismos diez tipos que controlan el mercado los que están fomentando esta sobre-explotación de acuíferos?¿Es todo este último párrafo una fantasía Carenada?

Cuando conversas con muchos productores locales descubres que todos están haciendo lo mismo. Aún a costa de perder grado, están emparrando y regando para incrementar la producción de sus viñas. Pese a la subvención, se hace evidente un efecto contagio que al final obliga a gastar dinero al agricultor implicado, o a endeudarse más. Además está claro que mantener un sistema de riego necesita una supervisión y un cuidado que antes no eran precisos. El agricultor se encuentra al final con más problemas que antes dentro del cuello de botella de la necesidad generada, dentro del contagio. Cómo me pagan el kilogrado siempre igual aumento mi producción y así incremento mis ingresos.

Tribulaciones Campestres 2


Muchos pequeños productores se compran un tractor con la justificación de que van a trabajar ajeno y les compensará, aunque no sea así. Desde mi visión la mayoría no hace números si no que se deja llevar por las pasiones más bajas que manejan muy bien, por ejemplo, los vendedores de tractores en las distintas ferias agrícolas.

Se compran un tractor porqué pueden permitírselo aunque no lo necesiten de verdad. En la mayoría de los casos no hay estudio de necesidades ni de amortización antes , ni después, de la compra en cuestión.

Según he podido averiguar antiguamente una mula , un arado, y un mancebo araban una fanega local en un día de 10 horas aproximadas. La fanega es una medida que cambia según los sitios pues constituye mil cepas colocadas con mayor o menor densidad superficial. En la zona donde vivo actualmente esta unidad local , o fanega, viene a ser ¾ de hectárea.

Si el pequeño productor posee, por ejemplo, diez fanegas existirían medios técnicos, relativamente económicos alejados de la idea “tractor”, y relativamente cómodos, que permitirían cuatro pasadas al año , o cuatro arados completos, sin necesidad de pagar a plazos un tractor, ni llevar su costoso mantenimiento. Cuando un tractor entra en taller hay que despedirse, como mínimo , de trescientos euros. Tiemblo ante la falta de reflexión existente, siquiera basándome en mis observaciones, conversaciones y, evidentemente, juicios Carenados.

Otro asunto es cuando un propietario de viñas solicita que un ajeno le trabaje las tierras en los diferentes momentos del año. Está mal visto, o muy mal visto, que el propietario diga que gana dinero después de hacer los balances anuales de ingresos y gastos tras cada campaña. Existen unos precios de mercado por trabajo ajeno que , aparentemente, hacen que las viñas se mantengan y ya está. Tras mis averiguaciones existe un porcentaje de aparente beneficio que es relativamente fácil de calcular y que oscila entre el viente y el treinta por ciento de lo ingresado, pero nadie, nadie que contrate ajeno, reconoce esta circunstancia. Evidentemente, el porcentaje es un promedio de varios años consecutivos, y no es la misma cantidad neta el 20% de 2000 euros, que el 20% de 20000 euros. Aunque se trate de una cuestión de perogrullo, no suele ser considerada en las conversaciones. Hay mucho celo.

Tribulaciones Campestres 1


Llevo un cierto tiempo cerca del mundo agrícola Manchego, sus historias, sus penalidades, y su realidad Carenada. Y con realidad Carenada solo pretendo expresar mis sensaciones, juicios, y prejuicios respecto a él , sus emociones, y sus tribulaciones socio-económicas , las tribulaciones socio-económicas de sus gentes, de sus Sanchos, pues por aquí no ha Quijotes ni semejantes, aunque sí molinos de viento conmemorativos.

Evidentemente, es el aspecto Carenado el que voy a expresar de la forma y manera más sesgada y parcial posible. Voy a expresarme como casi todo hijo de vecino se expresa desde cualquier medio de comunicación. Eso de la imparcialidad , incluso neutralidad, de los medios de comunicación de masas nunca ha sido una propiedad intrínseca de ellos, siquiera que yo sepa o note. Como decían mis conocidos del partido SAIN: -¡Quien paga manda!

Aunque mi opinión no forme parte de ningún medio de comunicación de masas , si no más bien lo contrario, es evidente que opinar forma parte coyuntural de este entorno vomitivo y , de momento, de expresión libre.

A lo largo de varias entradas voy a dar mi visión de como funcionan los diferentes aspectos de este entorno socio-económico tan básico y, por ende, tan manipulado. Así lo siento y a sí lo expreso sin ánimo de ofender. No es que se trate de un entorno humano y social anómalo o inusual, sino de un entrono humano, y actual, lleno de entresijos y tropelías delicadas antes que violentas. Casi todo es cuestión de cuartos y tierras, y al revés. Nunca me he acorado tanto de la serie Falcon Crest mezclada con las películas del Oeste más salvajes.

La primera reflexión ronda la necesidad, o no, de un tractor para trabajar el campo. Este asunto, que requiere una inversión y un mantenimiento bastante serios, se toma, sinceramente, de forma frívola e improvisada desde la envidia y el celo al ajeno, al vecino, al otro; que constituyen los auténticos motores de la decisión final.