18 de abril de 2019

Razones Socioeconómicas de Fe 1.4


Este joven señor también argumenta que privatizar es beneficioso porque el servicio público es ineficiente. Se trata de otra proposición manida y centrifugada hasta la saciedad que, evidentemente, se convierte en razón de fe. Se trata de una proposición compleja que voy a intentar analizar desde las perspectivas carenadas posibles. En primera instancia, y tras una primera visual, parece una verdad irrefutable. La imagen del funcionario que se escaquea y pierde, más que una diez onde en un taller, está muy extendida y es familia de la ineficiencia observable. Se trata de un tipo de razón de fe que he escuchado a lo largo de mi vida decenas de veces, como mínimo. Pero todos los funcionarios no funcionan bajo este parámetro : escaqueo. No es así en la generalidad de los casos.

En primera instancia es un poderoso argumento comercial de las empresas privadas que quieren ampliar su mercado. Nosotros te hacemos el servicio, nos encargamos de gestionar los recursos humanos, y ganamos dinero. Un ejemplo: Las empresas de asistencia domiciliaria están funcionando así con el dinero del municipio, y con cierta aportación variable de los beneficiarios del servicio, siquiera en La Mancha. ¿Podría ser esta empresa de asistencia domiciliaria una empresa pública? La verdad es que dado el hecho de que los trabajadores, y trabajadoras, reciben el salario mínimo interprofesional , y que no paran de moverse durante 4 o 6 horas como mucho. Este bocado tiene sentido privatizarlo. Es decir: Una empresa pública pura no podría realizar las labores de las asistencia sociales diarias a un precio más bajo. La empresa privada si tiene aquí un lugar de explotación. Ningún funcionario se va a poner a dar vueltas ganando poco dinero. Aquí tiene sentido la privatización, dada la precariedad laboral que rodea el servicio, una precariedad que , curiosamente, cumple las leyes vigentes.

El problema de la empresa pública gestionada por funcionarios es su aparente falta de flexibilidad de facto. El funcionario tipo al no moverse en el mundo del mercado , pues constituye un referente que ha perdido, se relaja aparentemente en exceso, pero no en todos los casos es así. Ahora voy a poner el caso contrario al de los servicios de asistencia domiciliarios: los médicos de cabecera, médicos de familia, o de atención primaria. Esta atención pública está muy bien.

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