23 de marzo de 2019

Al respecto de las Combustiones Históricas 3.6



El depósito de combustión , o cámara de combustión, abarca casi todo el interior del mueble de la caldera, a excepción del espacio de la bandeja de ceniza por donde se produce la evacuación de cenizas, y a excepción de las puertas superior e inferior que permiten , evidentemente, el acceso al depósito de marras para realizar las diferentes tareas en él. El antedicho está rodeado por el serpentín en todas sus superficies de contacto con el carbón ardiente, con sus llamas, y con los gases calientes de combustión que van hacia la salida de gases del dispositivo. Hay que decir, inevitablemente, que dentro de este depósito es donde se va a ir acumulando la ceniza, y sus mulas “toas”.


En el caso del coke, casi toda la ceniza se va acumulando en las ranuras de ceniza y, con un sencillo rascado , cae hacia su bandeja y , es entonces, cuando la caldera retoma su ritmo perdido.
Pero, desgraciadamente, en el caso de la antracita, cuya ceniza es más heterogénea al abarcar una considerable variedad de tamaños, esta se va acumulando en las paredes del depósito de combustión y, además, en las ranuras de ceniza. La acumulación en las ranuras se resuelve rascando, pero la acumulación en las paredes implica que el depósito va perdiendo capacidad de contención de carbón o, lo que es lo mismo, va disminuyendo su tamaño aparente hasta ser ridículamente pequeño y necesitar un apagado. No dispongo de ningún útil que permita el rascado de las paredes verticales con todos sus resquicios y plieguecillos de las narices , consecuencias del necesario serpentín. Es lo que hay.
La acumulación de cenizas en las paredes puede dejarse hasta un límite siempre y cuando no se necesite toda la potencia posible del sistema de calefacción. Si no hace mucho frío puede permitirse esta acumulación en las paredes durante varias semanas, pues el rascado de las ranuras de ceniza permitirá , durante ese tiempo, un volumen mínimo que podremos ir llenando con poco carbón. Durante ese tiempo bajará el consumo de carbón y, por supuesto, las posibilidades de caldeo de la casa. Todo dependerá de las necesidades de calor del hogar. Durante el entretiempo manchego es una solución muy razonable, siquiera para mí.



8 de marzo de 2019

Al respecto de las Combustiones Históricas 3.5


Bueno. Aún quedan partes por describir, y continúo con ellas hasta estar satisfecho con mis absurdas y Carenadas argumentaciones.


La parrilla de extracción de cenizas es un elemento crítico. Además de permitir el acceso a la parte inferior de la cámara de combustión , para su limpieza, evita que la masa de carbón ardiente se salga al abrir la puerta inferior, una tarea que hay que realizar con frecuencia, y permite observar el estado de la parte inferior de la cámara de combustión y tomar decisiones coherentes.


Parece ser que la parrilla puede ser de dos materiales tipo: fundición o acero. Sinceramente no sé, a fecha de hoy, que es fundición, y si sé lo que es acero pero he leído sobre tantos tipos de acero que , francamente, estoy perdido. Ignoro en gran parte el material del que está hecho la parrilla, pero si sé que el coke la puede llevar al rojo vivo con facilidad, dañándola, y la antracita no la lleva hasta ese extremo térmico. Sí está muy claro que el coke termina deteriorándola en dos años, y su precio ronda los cincuenta euros.


Las ranuras de ceniza están situadas en la parte inferior de la cámara de combustión y gracias a ellas podemos evacuar las cenizas hacia la bandeja de cenizas y hacia el exterior, sin que caiga el carbón que está en combustión. El útil llamado rascador es ideal para dicha tarea.


La bandeja de ceniza es metálica (la foto es del hueco donde va la bandeja)  y recibe toda la ceniza desde las ranuras de ceniza. Cuando está llena, después de recibir la ceniza de forma normal o de manera forzada cuando rascamos, hay que vaciarla con cuidado pues pueden estar calientes ella, la ceniza, o ambas. No sería la primera vez que al vaciar la bandeja sobre una bolsa de plástico, la bolsa de plástico se derrite esparciendo dulcemente sus cenizas por el suelo correspondiente.