28 de marzo de 2019

Calor de Hogar, o Infierno.



Es curioso que tanta caldera y carbón me han llevado al concepto idílico de: Calor del Hogar. Tengo que reconocer que esta idea gana peso cuando la temperatura exterior es baja y llegar a casa es sinónimo de calentarse. Su importancia es alta de cara a la calidad de vida, pero no la garantiza en absoluto.

¿Y qué quiero decir con esto último? Pues que aunque un hogar esté caliente y sea térmicamente acogedor, puede ser la puerta al infierno emocional, o cosa parecida. Es decir, tener las necesidades de calor garantizadas, con su goce físico, no es una condición suficiente para la felicidad, ni para el bienestar psíquico-físico de cualquier humano que se preste. Es como tener las necesidades de alimentación y de agua garantizadas. Esta circunstancia tampoco asegura la felicidad de las personas. ¿Por qué?

A diferencia de un hoguera, o una chimenea, que obligan a los presentes a estar cerca si o sí, si quieren estar calentitos, una calefacción centralizada permite la dispersión en espacios, posibilita que cada uno vaya a su bola, y que todo el mundo esté cómodo en hogar, aunque aislado.

Este hogar en que estoy, y su calor, llevan a este tipo de reflexiones inevitables donde el bienestar físico está garantizado, pero nada más. Todo lo demás depende de las personas que componen dicho hogar. Y la convivencia siempre es complicada. Las diferentes voluntades luchan muchas veces por su primacía, por su razón, por su verdad. ¿Somos demasiado egoístas? Pues si. Está claro que ya hay política en las casas, con sus complicaciones. Así pues, la política de calle, o de periódicos, es distinta. Es menos dura, en cierta forma. Los que llegan al congreso, pese a discutir, ganan un buen dinero por ello y tienen algún prestigio parcial, aunque no total. Tienen cierto reconocimiento y, también hay que decirlo, cierto rencor desde los opositores.

Pero esta política exterior a la del hogar, y sus tribulaciones, requiere de una entrada siguiente a esta en escritura. Derecha o izquierda , demócrata o republicano, etcétera, son pantomimas de un baile de poder donde solo predominan principios tomados como razones de fe, antes que otra cosa. Pero eso, esto, viene a continuación. Saludos.

Al respecto de las Combustiones Históricas 3.9


El alicate de pato lo he usado para recoger brasas grandes y volverlas a introducir en la cámara de combustión, y poco más. Intenté en una ocasión usarlo para sujetar la parrilla pero era muy incómodo. Al final esa función la he ejecutado con la paletita que, dada su longitud, hasta me ofrece una distancia de seguridad durante el rascado.
La paletita es básicamente para retirar la ceniza del hueco, pues aunque la bandeja recoge gran parte de la ceniza, otra parte queda fuera y hay que desalojarla del hueco para mantenerlo limpio hasta la próxima ocasión. Aparte de este uso de escoba, la he usado para mover el carbón de un lugar a otro dentro de la cámara de combustión y , como ya he comentado, para sujetar la parrilla durante el incómodo rascado, evitando así la posibilidad de que la parrilla se venga hacia mí con todas las brasas contenidas, como pared móvil de un prisma caliente.
El pincho romo sirve, básicamente, para remover la brasas después del rascado de ceniza. Una vez terminado el rascado cerramos la puerta inferior de la caldera y con este útil, de punta roma , pinchamos las brasas de arriba hacia abajo, y desde la zona de la puerta superior, para que las brasas vayan ubicándose hacia abajo, hacia las ranuras de ceniza, hacia la base del depósito de combustión. De esta manera ganamos volumen disponible en el depósito para poder añadir más carbón con comodidad. Está idea me la incitó mi compañera de camino. Muchas gracias desde aquí.
Al cepillo de púas solo le he encontrado utilidad durante la limpieza del depósito de combustión, o cámara, para retirar ceniza de superficies no planas a las que la paletita no llegaba. El uso que le he dado ha sido de cepillo durante la limpieza de caldera, tras el apagado de esta. Posiblemente pueda usarse para limpiar los conductos de salida de gases, pero no he llegado a darle esa aplicación.

Para terminar con las herramientas hay que mencionar una que es muy evidente, y que he obviado. Se trata de la pala pequeña, o mediana, para introducir el carbón en el depósito de combustión, y para retirar ceniza acumulada antes de usar la paletita, o el cepillo de púas.

27 de marzo de 2019

Al respecto de las Combustiones Históricas 3.8

Para ir terminando esta cadencia de entradas, es el momento de escribir sobre los diferentes útiles disponibles en mi apreciado puesto de trabajo actual. Fuera parte de la paletita y del rascador,  poco se me ha dicho de como usar las otras herramientas. Explico a continuación los usos que he podido deducir , o inducir, antes que otra cosa.


Con la puerta inferior abierta, el rascador se introduce entre las ranuras de ceniza y la parrilla de extracción para que con un movimiento paralelo al suelo ayude a la caída de ceniza desde las ranuras hacia la bandeja. Los movimientos serán de izquierda a derecha ,y desde fuera hacia dentro, en las combinaciones que queramos. Sinceramente, el rascado es uno de los trabajos más incómodos. Al realizar la tarea puede que se mueva la parrilla y haya que sujetarla con otro útil para evitar que se venga hacia nosotros el carbón ardiente. 


No es que sea una maniobra peligrosa con la que uno pueda quemarse, pues el carbón no cae encima de uno dado que está muy cercano al suelo. El problema potencial es que sí las brasas de carbón se salen, cayendo al suelo, hay que:

- Introducir las brasas , nuevamente, en el deposito de combustión del que salieron si re-colocamos pronto la parrilla , asunto relativamente complejo.



- Si no podemos recolocar la parrilla , o nos aturullamos, lo seguro es sacar el carbón de la estancia lo antes posible hacia un lugar al aire libre, pues no se apaga tan fácilmente ni tan pronto. Y de echarle agua a las brasas ni mijita pues se evapora rápidamente y el vapor de agua caliente sí que puede hacernos “pupita” . Evidentemente puede que existan procedimientos muy seguros usando agua, pero no los conozco y en base a eso no recomiendo su uso. Este desastroso procedimiento hay que realizarlo con la pala y con las tijeras de pato, o con  otro útil  adecuado que no conozco.


Vamos llevando la brasas dentro de un recipiente metálico que nos ayudará a llevar más carbón hacia afuera en un solo paseo. En mi caso he usado un cubo metálico alguna vez y la precaución es no tocarlo pues, evidentemente, se calienta pronto. Lo cubos metálicos, tal como muchos metales, son buenos conductores del calor.

Al respecto de las Combustiones Históricas 3.7



El tiro de entrada de aire es casi siempre el lugar indicado sobre el que actuar cuando se quiere aumentar la temperatura de caldera, o bajarla, para una misma configuración de radiadores. Manipular esta entrada es más eficiente que manejar el tiro de salida de gases, siquiera apoyándome en mi limitada experiencia.



Solo hay un momento en que el tiro de entrada no sirve para nada, y es cuando la cantidad de ceniza acumulada es tal que no entra aire por la ranura de ceniza, altura a la que se encuentra el tiro en cuestión, ni por la parrilla de extracción, o por ende, ni por la puerta del tiro de entrada de aire. Circunstancia “tapón” muy típica si no se retira la ceniza con suficiente frecuencia. En esta tesitura de obstrucción no sirve de mucho , más bien de nada, abrir más o menos esta portezuela, pues hay un tapón de material en la ranura de ceniza y en la parrilla de extracción, lugares por los que tiene que pasar el aire con su oxígeno para alimentar la apreciada combustión.


Respecto al tiro de salida, el asunto es más complicado de cara al control de la combustión en la caldera y su temperatura. Jugando con sus limitadas posiciones, pues es menos regulable que el tiro de entrada, se consiguen pequeñas variaciones. Solo su cierre, que no es posible en la configuración de la caldera, sería determinante, aunque ignoro si apagaría la caldera o los gases de combustión saldrían por cualquier lugar... En resumidas cuentas el tiro de salida es bueno que esté más o menos abierto siempre, y la salida de gases sin obstrucciones de ceniza. 


De hecho el tubo de salida de gases, cuando toma la vertical hacia el tejado, tiene un tapón de vaciado de cenizas. Si queremos un funcionamiento normal de la caldera, la salida de gases  y su tiro deben estar suficientemente libres para que la evacuación de gases de combustión, y de cierta ceniza, sean posibles.

23 de marzo de 2019

Al respecto de las Combustiones Históricas 3.6



El depósito de combustión , o cámara de combustión, abarca casi todo el interior del mueble de la caldera, a excepción del espacio de la bandeja de ceniza por donde se produce la evacuación de cenizas, y a excepción de las puertas superior e inferior que permiten , evidentemente, el acceso al depósito de marras para realizar las diferentes tareas en él. El antedicho está rodeado por el serpentín en todas sus superficies de contacto con el carbón ardiente, con sus llamas, y con los gases calientes de combustión que van hacia la salida de gases del dispositivo. Hay que decir, inevitablemente, que dentro de este depósito es donde se va a ir acumulando la ceniza, y sus mulas “toas”.


En el caso del coke, casi toda la ceniza se va acumulando en las ranuras de ceniza y, con un sencillo rascado , cae hacia su bandeja y , es entonces, cuando la caldera retoma su ritmo perdido.
Pero, desgraciadamente, en el caso de la antracita, cuya ceniza es más heterogénea al abarcar una considerable variedad de tamaños, esta se va acumulando en las paredes del depósito de combustión y, además, en las ranuras de ceniza. La acumulación en las ranuras se resuelve rascando, pero la acumulación en las paredes implica que el depósito va perdiendo capacidad de contención de carbón o, lo que es lo mismo, va disminuyendo su tamaño aparente hasta ser ridículamente pequeño y necesitar un apagado. No dispongo de ningún útil que permita el rascado de las paredes verticales con todos sus resquicios y plieguecillos de las narices , consecuencias del necesario serpentín. Es lo que hay.
La acumulación de cenizas en las paredes puede dejarse hasta un límite siempre y cuando no se necesite toda la potencia posible del sistema de calefacción. Si no hace mucho frío puede permitirse esta acumulación en las paredes durante varias semanas, pues el rascado de las ranuras de ceniza permitirá , durante ese tiempo, un volumen mínimo que podremos ir llenando con poco carbón. Durante ese tiempo bajará el consumo de carbón y, por supuesto, las posibilidades de caldeo de la casa. Todo dependerá de las necesidades de calor del hogar. Durante el entretiempo manchego es una solución muy razonable, siquiera para mí.



8 de marzo de 2019

Al respecto de las Combustiones Históricas 3.5


Bueno. Aún quedan partes por describir, y continúo con ellas hasta estar satisfecho con mis absurdas y Carenadas argumentaciones.


La parrilla de extracción de cenizas es un elemento crítico. Además de permitir el acceso a la parte inferior de la cámara de combustión , para su limpieza, evita que la masa de carbón ardiente se salga al abrir la puerta inferior, una tarea que hay que realizar con frecuencia, y permite observar el estado de la parte inferior de la cámara de combustión y tomar decisiones coherentes.


Parece ser que la parrilla puede ser de dos materiales tipo: fundición o acero. Sinceramente no sé, a fecha de hoy, que es fundición, y si sé lo que es acero pero he leído sobre tantos tipos de acero que , francamente, estoy perdido. Ignoro en gran parte el material del que está hecho la parrilla, pero si sé que el coke la puede llevar al rojo vivo con facilidad, dañándola, y la antracita no la lleva hasta ese extremo térmico. Sí está muy claro que el coke termina deteriorándola en dos años, y su precio ronda los cincuenta euros.


Las ranuras de ceniza están situadas en la parte inferior de la cámara de combustión y gracias a ellas podemos evacuar las cenizas hacia la bandeja de cenizas y hacia el exterior, sin que caiga el carbón que está en combustión. El útil llamado rascador es ideal para dicha tarea.


La bandeja de ceniza es metálica (la foto es del hueco donde va la bandeja)  y recibe toda la ceniza desde las ranuras de ceniza. Cuando está llena, después de recibir la ceniza de forma normal o de manera forzada cuando rascamos, hay que vaciarla con cuidado pues pueden estar calientes ella, la ceniza, o ambas. No sería la primera vez que al vaciar la bandeja sobre una bolsa de plástico, la bolsa de plástico se derrite esparciendo dulcemente sus cenizas por el suelo correspondiente.