11 de febrero de 2019

Quijotes


En la entrada inmediata anterior escribo sobre Sanchos, ahora le toca el turno a los Quijotes. Vaya apuro. Escribir sobre Quijotes es casi sinónimo de escribir sobre locura y, porqué no, sobre locos. Comienzo a pensar en los Quijotes que conozco, y siento que unos pocos intentan mantener el equilibrio, pero gran parte de ellos han perdido el norte,el sur, el este , y el oeste. Es una pena. Ser Quijote ha sido difícil en el pasado y ahora, también. Presumiblemente toda esta justificación se deba a que no soy Quijote ni lo fui nunca, aunque me haya visto de aquesta manera. También puede que todo esto se deba a que soy Sancho y me siento culpable de no ser otra cosa, otro tipo de persona. Cuando fui voluntario quizás fuese Quijote, pero a fecha de hoy no lo tengo tan claro.

El sistema donde vivo, y quien sabe si el universo, empuja hacia actitudes conservadoras que nada tienen que ver con las opciones políticas. Ser Sancho es lo frecuente y lo poco criticable. Moverse por ideales en el camino de la vida es tachado de estupidez y de locura, sin ser uno necesariamente un loco. Es la diferencia entre acomodarse, o luchar por la justicia sin desorientarse.

También reconozco que muchos Quijotes aparentes son solo eso, apariencia. Utilizan el ideal para el propio beneficio, y cuando consiguen sus objetivos , sobre todo cierto poder, se ve lo que siempre han sido. Se ve que son tan bichos como otros.

Reconozco que a fecha de hoy he tratado Quijotes exteriores e interiores. Los que luchan contra los monstruos exteriores , y los que pelean contra los monstruos interiores que llaman egos o demonios. Y , sinceramente, todo esto no deja de ser tremendamente doloroso. En mi caso, de animal declarado, busco un punto intermedio de análisis desde donde vislumbrar lo que hay detrás de las sombras de la existencia y, desde ahí, intento contemplar el sentido de las cosas y sus emociones.

Entre los Quijotes que conozco, donde entran hombres y mujeres, evidentemente, muchos se esfuerzan en cambiar las cosas exteriores, y otros luchan por mejorar su mundo interior para ser mejores personas y así mejorar la sociedad desde dentro hacia fuera. Bravo.

Suerte a todos los idealistas y soñadores. Vosotros sois los que iniciáis el futuro.


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