22 de enero de 2019

El descenso de Elisa 1/3


La sonda Ulises había llegado a su destino. Europa iba a ser explorada, por primera vez, desde cerca, desde muy cerca, desde su superficie y más profundo. Ulises había aterrizado sobre una estructura fina de hielo para intentar inyectar desde su posición la sonda Elisa, que exploraría por sí sola el océano subterráneo de Europa. El aeuropeizaje había sido perfecto y solo quedaban las siguientes fases de la misión, casi todas relacionadas con los objetivos de Elisa, que utilizaría sus radio-isotopos superficiales , y cierto vacío local, para ir derritiendo poco a poco el hielo , desalojarlo en forma de vapor, e ir hundiéndose en él hasta llegar al agua líquida.

La profundidad del hielo ,lógicamente y entre otros factores, determinaría el tiempo que tardaría la sonda en llegar a la siguiente fase. Durante el descenso de Elisa, Ulises analizaría el vapor de agua que originase la sonda al principio del descenso, se mantendría en contacto con ella, registraría sus alrededores con sensores de todo tipo, y enlazaría con el orbitador Júpiter8, el encargado de transmitir todos los datos cosechados a Base Tierra.

Tras el repaso de la situación en Tierra, al respecto de la fase uno, o aeuropeizaje, poco tardó Base Tierra en dar instrucciones a Ulises para iniciar la fase dos: el descenso de Elisa. En pocas horas Elisa ya estaba sumergida bajo un metro de hielo y bajando. Aunque Elisa convertía en vapor el hielo inferior del pozo, de su pozo, poco tardaba en volverse a formar hielo por encima de ella como consecuencia de la solidificación del vapor enfriado ante el frío del espacio y su vacío, pues la atmósfera de Europa es mínima. Pese a esta situación calculada y conocida, Elisa podía seguir bajando y, hasta cierta profundidad máxima, mantener el contacto con Ulises para transferirle datos.

Según las estimaciones el hielo en esa zona tenía una profundidad de veinte metros y después, si no había sorpresas, estaba el océano subterráneo con más agua que la que tenemos en nuestro planeta. Bien es sabido que nuestro planeta está algo seco en comparación con la cantidad de agua que poseen muchas lunas de nuestro sistema estelar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario