11 de diciembre de 2018

Pistis Sophia 35: Expulsados, los Arcontes necesitan materia para tener energía.

Capítulo 26

Esto lo realizaban ellos continuamente, antes que su poder les fuese disminuido y se desvaneciera, y se sintieron exhaustos o sin energías, que su poder empezó a cesar en ellos de manera que quedaron exhaustos de poder, y su luz, que estaba en su región, cesó y su reino fue destruido y el universo ascendió prontamente.
Ocurrió que cuando percibieron esto, y cuando el número de la cifra de Melchizedek, el Receptor de la Luz, tuvo lugar, entonces él tuvo que salir de nuevo y entrar en medio de todos los Arcontes del Destino y de aquellos de la Esfera, y los puso en agitación y los hizo abandonar prontamente sus círculos. Y desde entonces se vieron constreñidos a buscar el poder fuera de ellos, fuera del aliento de sus bocas y de las lágrimas de sus ojos y del sudor de sus cuerpos.

Los regidores devoran su materia para que las almas no sean moldeadas

Y Melchizedek, el Receptor de la Luz, los purificó, y como lo hace continuamente, llevó su luz al Tesoro de la Luz. Y todos los Arcontes de los Aeones y los Arcontes del Destino y aquellos de la Esfera, se vuelven a la materia inútil, la devoran y no la dejan ir y convertirse en almas en el mundo. Ellos devoran su materia para no verse sin energía y exhaustos y para que su poder no cese en ellos y su reino se destruya, y a fin de poder retardarse y subsistir largo tiempo hasta la terminación del número de almas perfectas que estarán en el Tesoro de la Luz.


En esta ocasión vuelve a destacar la figura de Melchizedek y su trabajo como gestor del número de almas perfectas. Es curioso que llama al orden a muchos Arcontes que tienen que comenzar a buscar el poder fuera de ellos. Así pues , si quieren subsistir parecen estar obligados a devorar materia para conseguir energía. Curiosamente, como nos pasa a nosotros, a los animales hombre. Aunque , para nosotros, la materia y la energía sean la cara y la cruz de la misma moneda.

La idea del número de almas perfectas, o "masa" crítica, no es nada nuevo para mi. De hecho, recuerdo en mi adolescencia una conversación con un ser querido donde hablábamos, mundanamente, de que era necesaria una cantidad mínima de personas de buen corazón, y de buenos actos, para que los seres humanos diésemos nuestro siguiente paso en la evolución, para que creciésemos todos hacia el siguiente escalón. Sigo teniendo esperanza y , sin saber muy bien lo que es un alma perfecta, entiendo que el número de entes con buen corazón, y buenos propósitos, es el que debe definir el futuro de todos, y no el número de sinvergüenzas de baja, media, o alta calaña.

Añadir, finalmente, que en esta ocasión Pistis Sophia habla del mundo exterior antes que del interior. Sinceramente, así lo entiendo. Si hay algún significado esotérico, que lo habrá a buen seguro, a mi se me escapa. Saludos.