20 de diciembre de 2018

Jubilados y Puntos 2/2

Hace unas semanas había completado los treinta puntos necesarios para poder optar a un cuchillo de MasterChef, conforme a las condiciones expresadas en los documentos de propaganda o marketing de DIA.
Además. Hace dos semanas me dijeron que había cuchillos y hoy, que he ido a recoger el instrumento cortante, pues no tienen ni saben cuando van a tenerlo; y que si quiero hacer una queja que llame al teléfono de atención al cliente.
Es decir, hace unas horas me han dado gato por liebre, otra vez. Ya dice el dicho: donde dije digo digo Diego. Lo de siempre. ¡Ya estamos!

Evidentemente esto es solo un breve detalle, un ejemplo , apoyado en que cada punto surgía de doce euros de compra. En plena era de la informática, y conociendo la facturación de la tienda...¿Son incapaces de anticipar el número de cuchillos necesarios? ¡Venga ya!
Las minerías de datos actuales , con bases de datos tremendamente complicadas, hacen trabajos muy sofisticados, ¿Cómo ha podido ocurrir ese error ante una base de datos tan simple como la de una tienda? ¿Qué ha pasado? ¿Se trata de una mentira? Pues si. Ha sido un embuste muy clarito.

Evidentemente, si este embuste del ejemplo surge con un simple cuchillo que iba a ser prácticamente "regalado"...  ¿Qué sucederá con las pensiones , dependientes de planes de pensiones privados, cuando una empresa quiebre? ¿El jubilado va a ir a buscar al gestor, o a los accionistas, a Pernambuco? ¡Ja!

Sinceramente, las empresas privadas no me ofrecen confianza a medio y largo palazo, solo a corto plazo, y con condiciones. Solo el Estado, bien llevado, puede ofrecer garantías suficientes a largo plazo. Hay que insistir en sistemas democráticos , y equipotenciales, que piensen más en las personas que en el capital.

Señores especuladores, por favor, dedíquense a coger coquinas antes que a engañar a las pobres gentes. Los tiempos de Maquiavelo han terminado. Ya nos están sacado la sangre con valores de gasto seguro como: vivienda, energía, agua, y sus impuestos correspondientes.

Saludos.

Posdata 1: las compras realizadas en DIA no han sido mías, si no las de una amiga a la que acompaño siempre en sus compras. Por razones de asertividad he considerado necesario usar la primera persona del singular en mis primeros párrafos. Disculpen las molestias ante mis estrategias expresivas, si alguien pasa por aquí alguna vez. Claro.

Posdata 2: ¿Qué los cuchillos se los han llevado los trabajadores? Pues hay formas de evitarlo, pues no son suyos salvo que presenten los puntos por consumo, como cualquier otro cliente.