14 de diciembre de 2018

Bucle

La deliciosa música de villancicos penetraba en el alma de Rudobico que, casualmente, paseaba por la avenida de la Concorcia de su pueblo. Las cuatro voces melódicas, incluyendo el bajo continuo, evolucionaban entrelazándose dulcemente entre sí. Él, paseante hasta ese momento y gozoso de tal acontecimiento espacio-temporal, decidió esperar su final y, para ello, buscó el banco más próximo, el de sentarse, claro. Como no había uno muy lejos, se acercó y sentó en él para seguir escuchando la envolvente y tierna melodía.

Las cuatro voces eran suficientes como para llenar su alma en ese momento, en ese instante. Necesitaba ese acústico baño para incrementar su armonía interior, para emocionarse y disfrutar el ahora, el preciso momento, el instante. Fue entonces cuando cerró los ojos para centrarse más aún en la música reinante, en la armonía navideña.

Pasó un tiempo indefinido, indeterminado, hasta que escuchó la vibración de su móvil táctil. Sabía que tarde o temprano llegaría el mensaje a través de su aplicación preferida de mensajería instantánea. Antes de leer la noticia disfrutó unos minutos más de la música que se repetía en un bucle de media hora aproximada, si dejar por ello de ser tierna, amable, encantadora. Una pequeña brisa y unos gorriones alimentaban su pacífico momento. Abstraído recordó con ternura a los seres queridos que ya no estaban en su vida, porque se habían marchado, recordó a todos sus seres queridos vivos que veía con frecuencia, o de higos a peras. Analizó que , dentro de lo posible, había hecho en la vida lo que había querido y deseado. No podía quejarse demasiado. Fue entonces, solo entonces, cuando Rudobico decidió leer el mensaje:

-Hola. Sentimos comunicarle que tiene metástasis por todo su cuerpo. Lo sentimos enormemente. En estos momentos solo podemos ofrecerle cuidados paliativos. Nuestra compañera Pilar , experta en estos asuntos, contactará mañana con usted para ayudarle en su camino. Gracias.

Rudobico se quedó escuchando el precioso bucle muciscal dos horas más, disfrutando de su encanto y ternura. Rezó por todos . Rezó por sí mismo. Y lo hizo en ese orden.