27 de noviembre de 2018

Pistis Sophia 34: Modelado de almas de animales.


Del modelado de las almas de los hombres

Y Melchizedek, el Receptor de la luz, purificó esos poderes y llevó su luz al Tesoro de la Luz en tanto que los servidores de todos los Arcones juntaban la materia de todos ellos; y los servidores de los regidores del Destino; y los servidores de la esfera que está debajo de los Aeones la toman y la moldean en almas de hombres y ganado y reptiles y bestias salvajes y pájaros y las envían abajo, al mundo de la humanidad. Y luego, los receptores del sol y los receptores de la luna, si miran por encima y ven las configuraciones del Destino y de la Esfera, entonces ellos las toman de la energía de la luz; y los receptores del sol la obtienen lista y la depositan hasta que la presentan a los receptores de Melchizedek, el Purificador de la Luz. Y traen su material inútil a la esfera que está por debajo de los Aeones, y lo moldean en almas de hombres, y lo moldean también en alma de reptiles y de ganado y de bestias salvajes y de pájaros, de acuerdo con el círculo de los regidores de esa esfera y de acuerdo con todas las configuraciones de su revolución, y las reparten en este mundo de humanidad, y se convierten en almas en esta región, tal como os he dicho.

Bueno. En esta ocasión entiendo que el alma es un ente que compartimos con muchos seres vivos, aunque no con todos. Entiendo que no la tienen los hongos, ni las plantas, ni los insectos, ni los crustáceos, entre otros.
Me congratula leer que no somos mucho más que otros animales. Mi orgullo y vanidad se neutralizan con una humildad pasmosa y práctica. Me gusta la sensación de vanidad cero, o subcero. Gracias.

También me resulta curioso observar, e incluso me molesta, que el mundo de la humanidad, o el mundo de los hombres, esté abajo y ellos, los entes que nos fabricaron o crearon, estén arriba. Y me molesta sin tapujos que el alma de los hombres , y de otros seres vivos, provenga de material inútil de las esferas y/o aeones superiores. Esta argumentación me escuece. Me sabe mal.

Para terminar agradezco a Melchizedek, y sus colaboradores, su trabajo de ensamblaje final de los seres vivos con alma desde el material reciclado de las esferas y aeones superiores.

Gracias Sr. Melchizedek, aunque entienda poco de toda esta extraña historia de hoy. Aún estoy sorprendido.

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