25 de agosto de 2018

Cien años 2/2


Emigrar buscando el desarrollo personal o la aventura, en esos momentos históricos, era casi un absurdo antropológico. Se emigraba para tener dinero y futuro, y el dinero era como el oro pues era muy difícil de conseguir, y estoy basándome en las conversaciones tenidas. Los gallegos , que necesitaban una vida mejor si o si, emigraron a Francia, Alemania, Cuba, Argentina, Brasil,...y a las minas de Riotinto (Huelva), como mis bisabuelos.

Según mis conversaciones con varios octogenarios, ellos no pasaron hambre pero , fuera parte de la confección de ropas con lino, no podían comprar cosas porque el dinero era muy escaso, . Eran, sin lugar a dudas, económicamente pobres. Los hijos de las familias numerosas, y sus esposos o esposas, no tenían futuro en la aldea y si querían prosperar solo les quedaba marcharse. Si o sí.

Respecto al transporte que usaban era, fundamentalmente, el tren, el barco y , ante la falta de estos, unos buenos pares de zapatos. Entre los octogenarios con los que hablé todos usaron el tren y cuando les hablé de Riotinto uno de ellos dijo: - Es seguro que fueron andando por la ruta de la Plata.

Cuando en una situación gobernada, con poder concentrado en ciertas manos, se desestiman soluciones para el pueblo , o para la mayoría de las personas , el sistema social que está funcionando deja mucho que desear o es una piltrafa. Evidentemente, no puedo dejar de indignarme ante tanto absurdo histórico que, curiosamente, continua sí o sí a nivel local o a nivel global, cosa que es mucho peor.

¡Venga ya!

Alguien nos está tomando el pelo , o me está tomando el pelo, más allá de los problemas internos que podamos tener los seres humanos que estamos viviendo ahora en este precioso mundo. Considero y siento que hay recursos para todos, solo hay que gestionar mejor el acceso a ellos. Hagamos un mundo mejor para todos. 

¡Que ya va siendo hora! ¡Vamos!