25 de julio de 2018

Pistis Sophia 25: Él entró en la segunda esfera


Él entró en la segunda esfera

Y abandoné esa región y llegué a la puerta de la segunda esfera, que es el Destino. Después todas sus puertas se agitaron y se abrieron solas y entré a la casa del Destino brillando con gran intensidad y no había modo de medir la intensidad de la luz que estaba en mí, porque brillé en el destino , cuarenta y nueve veces más que en la primera esfera

Los poderes de la segunda esfera se postraron y lo glorificaron

Y todos los Arcontes y todos aquellos que están en el Destino, fueron poseídos de una gran agitación, se postraron y fueron invadidos de un gran temor al ver la gran luz que estaba en mi. Y ellos observaron con atención mi vestidura y vieron el misterio de sus nombres en ella y su agitación y estaban con gran temor diciendo: “¿Cómo fue que el Señor del Universo, pasó entre nosotros sin que tuviéramos conocimiento? Y todos los lazos de sus regiones y de sus órdenes fueron desatados. Todos ellos vinieron inmediatamente, se postraron ante mí y me glorificaron y cantaron alabanzas todos juntos a los interiores de los interiores, estando poseídos de gran temor y gran agitación”

El Cristo Resucitado visita la segunda esfera y los acontecimientos consecuentes son semejantes a los ocurridos durante su visita a la primera esfera. También vuelve a aparecer el número 49 (7x7) que indica el incremento energético necesario en su vestidura de luz para poder entrar del tirón en la susodicha esfera.

Lo curioso de esta esfera es que tiene nombre. El nombre: Destino, es muy interesante. Si lo interpreto de una forma entiendo que Jesucristo habría llegado a su destino, a la última esfera. Si lo interpreto de otra forma el Resucitado habría llegado al lugar donde se forjan los destinos de las almas y de los seres inferiores. Los poderes de la esfera, entiéndase su jerarquía, solo entienden de leyes y normas y se molestan ante la actitud del Cristo Resucitado abriendo todas las puertas sin permiso.

Si esto se interpreta como una visita a los mundos interiores, todo este asunto se convierte en tremendamente esotérico, y paso a necesitar ,con urgencia, la ayuda de Virgilio y Dante Aligueri. Lean ustedes la Divina Comedia y comprenderán las cosas horribles que les quiero indicar.

Jesús sigue armándola por donde pasa, y eso molesta a las jerarquías que , a través del miedo, se doblegan ante el hijo de Dios cuando observan su intensa luz siete veces siete, y siete veces siete otra vez. La luz de sus vestiduras es tan descomunal que doblega a los jerarcas de turno, en este caso a los Arcontes. Este asunto del miedo de lo jerarcas no me gusta un pelo, pero parece ser utilizado por el Cristo para frenar mareas equívocas o distracciones ante su poder.

Vuelve a escamarme la insistencia en ciertas estructuras de poder muy densas, estrictas , egoístas y, en cierta forma y manera, malévolas. Sobre este asunto ya me expresaré, quizás, con más claridad en el futuro. La idea llevará cierto sentido anarquista y constructivo.