29 de julio de 2018

Él entró en los Aeones , y la armó otra vez. 2/2


Es evidente que el Resucitado sigue armándola por donde pasa. Incrementado la energía de su vestidura cuarenta y nueve veces más que la última vez, entra en los Aeones de los Regidores abriendo puertas y velos sin dificultad. Nuevamente los pobladores de esos lugares se llenan de temor y agitación ante la llegada del Resucitado y su luz descomunal. Los Regidores de los aeones comienzan a moverse entre las diferentes regiones de los Aeones.

Llama mi atención, otra vez, el incremento cuantitativo de la energía de la luz de la vestidura que es la que le permite, a todas luces -y nunca mejor dicho- , ascender a otros universo del multiverso que , al tratarse de Aeones, no son ni el primero ni el último universo del multiverso, sino todos los demás, los de en medio.

Flipo ante la agitación, e incluso temor, que genera la entrada del cristo Resucitado en los diferentes universos, que no son ni el primero ni el último. 
Ángeles, Arcángeles, Arcontes, Dioses, señores, autoridades, tiranos, chispas de luz, fuentes de luz, invisibles, antecesores, y sus poderes triples se agitaron y temieron. 
Entiendo que estos seres de dimensiones extra se quedaron sorprendidos ante la intensa llegada del Resucitado. Ciertamente me agrada que diera un poco de caña a estos señores acomodados en sus tronos y jerarquías antiquísimas o sin tiempo. Me gusta que Jesús la arme sin causar daño a nadie. Que la arme con grandes fuegos de artificios luminosos. Bravo.

También me sorprenden tantas estructuras que, a mi entender, no son más que limitaciones a la teórica libertad de lo seres , o del teórico libre albedrío. Considero, desgraciadamente y tras la lectura que llevo de estas presumibles escrituras del Resucitado, que no existe el libre albedrío y que estamos sometidos a entes interiores y exteriores que nos manipulan de una forma u otra. Por mucho que me insistan grandes personas a las que aprecio, el sufrimiento en sí no enseña nada, ni los padecimientos del cuerpo. Son simples alarmas de que algo anda mal en el cuerpo o en la mente, y seguramente, en el alma pero , a mi entender, enseñan poco.

Es verdad que los avatares de la vida pueden gestionarse de forma constructiva o destructiva para uno mismo, pero también es verdad, por mucho que os moleste a algunos, que estamos a expensas de entes mal intencionados desde su posición técnicamente , y prácticamente, superior. Estamos enfermos, y nos encontramos en manos de enfermos; y eso debe cambiar a mejor para todos. 

Saludos.