25 de abril de 2018

Siun Tse el hereje.


El sucesor de Mencio fue Siun-Tsé que ha sido considerado por muchos confucianos un herético.

Se consideraba discípulo fiel de las enseñanzas de Confucio, pero era escéptico respecto a la naturaleza humana....representa el espíritu más vigoroso de la escuela confuciana. Dirá que el hombre es un manojo de bajas tendencias que buscan imperiosa satisfacción. Si se diese libre curso a las inclinaciones naturales, como propone el taoísmo, la sociedad se convertiría en un caos.
Hombre de fortuna y astucia no tuvo que sufrir las humillaciones de sus maestros y vio crecer continuamente su fama y autoridad . Acentuando el elemento positivo de la doctrina de Confucio separa la acción del hombre de la del cielo. No cree que el cielo recompense el bien y castigue el mal.
Combatió violentamente las creencias y supersticiones de su época. Redujo la fe al escepticismo. El cielo es un asunto impersonal y eterno.

Es normal que Siun Tsé haya sido considerado un hereje respecto a muchas de las ideas de Confucio. Lo comprendo perfectamente. Carenadamente pensando solo coincido en una de las ideas expresadas: “...el hombre es un manojo de bajas tendencias que buscan imperiosa satisfacción ”.

Me molesta bastante que combatiese violentamente las creencias y supersticiones de la época, como la creencia en los signos de los tiempos.

Desde mi penosa visión la fe no puede ser perseguida y, paralelamente, la fe no debe alcanzar el poder político, ni militar, ni ejecutivo, ni parecido. Es decir, debe respetarse toda fe constructiva que no acceda al poder ejecutivo de ninguna de las maneras. Ha sido un invento alucinante que muchos de los estados constitucionales y democráticos sean laicos. Esta actitud estatal nos va a seguir salvando de muchas guerras futuras, guerras de religión. NO han lugar. Las guerras de religión deben ser consideradas un absurdo moderno. Paralelamente a esto, la libertad religiosa, al menos teóricamente, es uno de los mayores avances del estado de derecho que impera, teóricamente, en muchos países democráticos. Menos mal que el Sistema ha ido escribiendo muy bien algunos eventos legislativos en el tiempo de los acontecimientos de los homínidos. Gracias a sus actores.

La libertad religiosa, con su fe, y la libertad de pensamiento están muy emparentadas. Bienvenidas sean las dos caras de la misma moneda. Es preciso, y precioso, darle un sentido constructivo y divino a la existencia, aunque la idea de divinidad recuerde su opuesto, recuerde la idea de demonio, o demonios.

Evidentemente, dentro de la libertad de pensamiento entra el escepticismo científico que, gracias a Dios o al ente que sea, necesita hacerse preguntas constantemente. Eso está bien, muy bien. Está genial.