16 de abril de 2018

Mencio y su optimismo.


Hace unas entradas escribí algunas curiosidades sobre la filosofía de Confucio , todas ellas extraídas del libro de J.Wyn. Confucio. Libroexpres. 1982 ISBN 84,7442-322-8.
Hoy, de nuevo, añado algunas ideas más de dicho libro. Ideas como las que siguen a continuación. Las ideas copiadas las escribo en cursiva y las conjeturadas, o Carenadamente filosofadas, de la misma manera que hasta este momento.

Después del maestro Confucio llegó el maestro Mencio, o Meng Tsé, que aceptó la idea de revolución:
El pueblo es la parte esencial de un Estado”. En cierta forma fue un demócrata con ideas menos conservadoras que las de Confucio. Para Mendio había un orden en el amor y en la sociedad. Resucitó el asunto del reparto de tierras. Ayudó a realizar la mejor tradición del humanismo confuciano. Creía que el hombre ha de practicar la virtud de la bondad porque “corresponde a lo más íntimo de su naturaleza”. Entre los hombres unos son mejores que otros porque unos desarrollan más que otros esas facultades naturales para hacer el bien. El pensamiento de Mencio está muy cerca de los pensadores del siglo XVIII francés.

Me sorprende la antigüedad de la idea de democracia, sin desestimar las democracias griegas. También me entristece su prostitución actual ( lo siento). La preciosa idea de que lo importante de una organización social humana es la mayoría de sus miembros, habitantes, o ciudadanos, antes que unos pocos exclusivos e importantes que ostentan el poder o liderazgo absoluto de forma evidente o encubierta, es algo maravilloso pero sucede, y esto es lo chungo, que ante ciertos poderes, como los económicos e, incluso, religiosos, las democracias, a través de sus representantes, bailan al ritmo de unos poderes diferentes a los que deberían. Al fin y a la postre las democracias actuales son un teatro de títeres, antes que un ejemplo del poder ejecutivo real que defiende a su población representada...Y solo me quejo ante mi nivel de exigencia, reconociendo que podría ser peor...

En resumidas cuentas, no vivimos en una democracia real donde los representantes representen con hechos a sus representados. Desgraciadamente, en la mayoría de las democracias actuales los representantes hacen su teatro, ganan sus cuartos, y tienen cierto prestigio social; pero son incapaces , o quizás no puedan, de proteger los derechos y necesidades de sus “soberanos”. El concepto de soberanía es una pantufla sucia. Es un engaño. La idea de señores feudales , o de comparsas, tiene mucho más sentido camuflado. Todo esto es, sinceramente, una pena. 

Para terminar quiero teclear que la idea de Mencio de que la bondad corresponde a lo más íntimo de la naturaleza humana es una visión utópica y parcial del hombre y su naturaleza. Bien es verdad que hay bondad, doy gracias todos los días, pero es igualmente verdad que hay perversión, lloro todos los días. La cuestión educativa del hombre debe ser centrar sus energías vitales en un aspecto natural constructivo como es la bondad, antes que en otro negativo como es la maldad o perversión. 

Desde un punto de vista esotérico el asunto es mucho más complicado y no puedo ir más allá de la idea de los egos , o pecados capitales, y sus consecuencias. Osea, no tengo ni idea.

Saludos.

2 comentarios:

  1. “No importa lo lento que vayas mientras no te detengas... otra vez a desayunar”

    Confurcio.

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  2. Carenado consigue un Master en Derecho Autonómico y una muñeca hinchable en una tómbola de la calle del infierno.

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