30 de marzo de 2018

Pistis Sophia 14: De los espíritus de los discípulos y su encarnación 1/2


De los espíritus de los discípulos y su encarnación

Por esta razón os he elegido en verdad desde el principio hasta el fin del Primer Misterio. Regocijaos y alegraros, porque cuando partí de este mundo, traje conmigo doce potestades, tal como os lo he dicho desde el principio, las cuales las he despojado de los doce redentores del Tesoro de la Luz, de acuerdo al mandato del Primer Misterio. Estas, en otro tiempo las vertí en el vientre de vuestras madres, cuando vine al mundo; esas son aquellas que están en vuestros cuerpos ahora. Pues estas potestades os han sido concedidas ante el mundo; porque vosotros sois quienes lo salarán y porque vosotros podéis soportar las amenazas de los gobiernos de la tierra y las ansiedades del mundo y sus peligros y todas sus persecuciones, que los príncipes de lo alto acarrearán sobre vosotros. Muchas veces os he dicho que he llevado la fuerza hacia vosotros de los doce redentores que se encuentran en el Tesoro de la Luz. Por tal motivo, os he dicho verdaderamente desde el principio, que no sois de este mundo. Yo también no lo soy. A pesar de que todos los hombres de la tierra han engendrado sus almas de las fuerzas de los redentores de los Aeones. Pero la fuerza que está en vosotros, proviene de mi; vuestras almas residen en lo alto. He traído doce potestades de los doce redentores del Tesoro de la Luz, extraídos de la parte de mi poder que primero recibí. Y cuando me puse en marcha por el mundo, llegué en medio de los príncipes de la esfera, con la forma de Gabriel, el Ángel de los Aeones; y los príncipes de los Aeones no me conocieron, porque creyeron que yo era el Ángel Gabriel.

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