31 de enero de 2018

Un Lío de Montepío.

El registro en la propiedad industrial de mi primer artefacto Careagua, que no puedo registrar con dicho nombre, está siendo un mal sueño, sobre todo ante el abundante número de normas que rodean la entrega de documentación. Flipo y, sinceramente, todo me parece un poco exagerado.
Bien es verdad que el trato de las tecnicos es correcto, pero también es verdad que las condiciones que deben tener los documentos, su presentación e, incluso, su redacción son muy densas, mucho más densas que las condiciones que deben cumplir los manuscritos de mis novelas cuando las llevo al registro de la propiedad intelectual que es otro registro entre registros.

Es lógico que los registradores de la propiedad industrial ofrezcan en su página web, y muy educadamente , los servicios de Agentes de la propiedad industrial. Lo comprendo.
Para mi desgracia pensaba que siguiendo los requisitos de un folleto que me dieron hace años iba a ser suficiente, pero no ha podido ser así pues, desgraciadamente, han cambiado la ley, el procedimiento de cita, y la ubicación, varias veces, del registro físico que, en el caso de Andalucía y Sevilla, es la agencia IDEA que ahora se encuentra en la isla de la Cartuja.

Llevo con este asunto registral casi un mes, teniendo en cuenta varios parones para atender otros asuntos, y resulta un poco desesperante tanta norma, tanta condición. Como buen tozudo voy a seguir intentándolo y os mantendré informados a los pocos que pasáis por aquí.

Uno de los asuntos que más me ha tocado las narices es, aparte de evitar argumentos novelescos o literarios para explicarme, las condiciones que deben reunir los dibujos técnicos que voy a entregar. He alucinado y, todavía , alucino. Me indican que no pueden contener aclaraciones escritas o brevemente descriptivas, cuando he visto usar textos explicativos en dibujos técnicos. Ahora, presumiblemente, quizás tenga que redibujar algunas láminas. Tengo miedo ante la siguiente visita. También me han pasado amablemente una plantilla Word, de Microsoft, que me da problemas con LibreOffice que utilizo bajo ubuntu.

Ante estas situaciones comprendo la existencia de agentes industriales, pero no sé hasta donde son realmente necesarios, o realmente obligados y remunerables. Tal como otras profesiones liberales es de entender que comen de empresas y, seguramente, de pringados como el que escribe. Debería existir la posibilidad de ahorrarselos. En mi caso voy a intentarlo.

Bien es verdad que con tanto artefacto documental se te quitan las ganas de registrar ideas industriales o técnicas. Hoy no me apetecen tostadas. Estoy deprimido.  

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