22 de noviembre de 2017

Comerciales Pesados.

Esta misma tarde he sido abordado por un comercial pesado, por no decir acosador. En este caso, que no es el único que he padecido, el señor de marras se ha empeñado en venderme verduras o papas si o sí. Su actitud obstinada me ha recordado procedimientos bien parecidos de compañías telefónicas e, incluso, eléctricas. Ha sido, sinceramente, un momento incómodo. Estas situaciones vividas , donde la situación de hoy ha catalizado esta entrada, alimentan estas palabras de hoy.

Reconozco que mis sentimientos no han sido muy diferentes durante el trato directo con el pesado de turno, ni durante el trato telefónico con otros pesados del pasado reciente. Tengo que expresar que el acoso de las compañías surge de vez en cuando, y no comprendo muy bien porqué estas corporaciones permiten este tratamiento intensivo en que el operador, según me han contado, en ocasiones no puede colgar.

Salvo que sea la competencia para desacreditar, no sé muy quién forma a estos teleoperadores cansinos con estas estrategias tan toxicas, con estas estrategias tan mal educadas. No lo entiendo. Para más inri suelen llamar en horarios incómodos , como la hora de comer.
Bien es verdad que antes y después de esa hora la gente trabaja y tiene la escusa perfecta para no atender al pesado teleoperador. Lo entiendo. Vale. Pero creo que hoy en día existen otros procedimientos comerciales menos invasivos. En mi caso cada vez hablo menos por teléfono. Los servicios de mensajería instantánea ya me permiten saber lo sucinto de mis colegas y amigos y, paralelamente, recibir publicidad sobre artículos a mi medida. Facebook y Google lo hacen muy bien.

Evidentemente, después de toda esta cantinela de hoy, existe la posibilidad de que este sistema les de rentables resultados económicos y haya estadísticas que recomienden ,o justifiquen, la pesantez argumental con más o menos florituras verbales. Está claro que no conozco las cifras que generan estas estrategias, pero ello no quita que siga pensando que las suyas son actitudes psicopáticas de carácter comercial.


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A uno de los comerciales telefónicos tuve que colgarle. No había forma de que entendiese mi no. Me disgustó colgarle sin un saludo, quizás jueguen también con la educación del interlocutor que no quiere colgar por educación y sin despedirse. La cosa es que flipaba, flipo y fliparé con tanta falta de empatía , con tanta psicopatía acosadora.

Posdata: reconozco que en algún momento de mi vida he sido pesado con alguien pero normalmente no he sido así, solo circunstancialmente. No comprendo esta pesantez comercial corporativa cuando la padezco. Ignoro si se dan cuenta de que les causa más perjuicios a medio plazo que otra cosa, siquiera a mi entender. Están siendo demasiado agresivos.