31 de agosto de 2017

Tras la sombra 4

La proposición número cuatro es muy breve pero a su vez es muy clara. El equilibrio es una noción muy importante para los principios primitivos de justicia y de moral. Evidentemente, a mi corto entender, de ese equilibrio primitivo surgen las leyes vigentes, que cada cual interpreta de aquella manera o de aquella particular forma. La aplicación de las leyes está muy vinculada al defensor bien pagado. Se trata de una gran ambigüedad sistémica y sistemática. En realidad, es una ambigüedad natural y previsible muy vinculada a la habilidad del defensor, antes que a la consideración del juez que supedita su veredicto alrededor de lo expresado durante el juicio.


Inevitablemente si queremos superar ese equilibrio primitivo necesitamos un desequilibrio y un reequilibrio posterior que nos lleve a una nueva etapa más evolucionada antes que involucionada. Y , sinceramente, esto es posible. Tengo fe en ello. Considero, a pesar de indicios que parecen indicar lo contrario, que se acercan tiempos mejores. Existen herramientas y buenas personas que pueden gestionar situaciones complicadas de forma constructiva. Solo se hace necesario que quieran representar de verdad , y estar con los otros antes que consigo mismos. Solo se tienen que olvidar de su egoísmo de poderoso y ceder el poder a la gente sin saltarse, evidentemente, los Derechos Humanos, que son un referente antiguo sobre el que hay que apoyarse con sinceridad, antes que con hipocresía. Ya existe demasiada hipocresía como para alimentarla más. 

El camino de las mentiras no es la ruta. Y el camino de la auténtica verdad no es tan sencillo como parece, por eso hay que dar el siguiente paso. Ese que está más allá de los antiguos principios de justicia y de moral. Ese paso que se apoya en lo vigente. Hay que construir sobre los aspectos positivos que tiene el sistema dentro del que nos desenvolvemos, de momento, como animales.