13 de julio de 2017

Indignado Perpetuo 1




De vez en cuando necesito expresar en este entorno vomitivo las razones que apoyan mi indignación perpetua. Muchas de ellas no tienen que ver con mi situación personal pues tampoco vivo tan mal. El problema, mi problema, surge cuando observo el mundo de los humanos, cuando observo el sistema socio-económico que está montado, cuando miro lejos de mí. En ese momento, me entran ganas de vomitar.

Es cierto que a nivel local las generaciones de mis abuelos vivieron con más precariedad que este que escribe. Cierto. Verdad. 

En definitiva, la cosa o el hecho es que no me gusta el mundo en que vivo porque huele mal.  Apesta como un pozo ciego, como una fosa séptica.

Desde adolescente he mirado más allá, e,incluso, alguna vez he intentado ver más allá del bien y del mal sin conseguirlo.  He conocido , y conozco, a misioneros de gran dedicación y valía. Personas que están entregando su tiempo y vida hacia su apostolado. En mi caso no puedo seguir esos caminos pues no los veo, no los siento, no los deseo.  Es dura la palabra no. Pero me alegro por ellos, por su misión.

Diariamente leo sobre un montón de personas que intentan hacer el bien a los otros pero, curiosamente,  no consiguen que desaparezcan las personas que hacen el mal hacia sí mismos o hacia los demás. Y cuando escribo «desaparezcan» me refiero a que respetando sus vidas ( ni que decir éticamente tiene)...

- en ciertos casos,dejen de tener el poder económico o social.
- en otros casos, no delincan sobre inocentes.
- en demás casos tengan la oportunidad de cambiar para bien propio y ajeno.

Las leyes que tenemos son papel mojado en tanto en cuanto los abogados defensores consideren «razonable la mentira en defensa propia» pese a los juramentos que sean.  El mensaje es claro: ante la aplicación de la ley está bien ser embustero. Flipo.

Podría seguir escribiendo y, sinceramente, creo que lo voy a hacer. Voy a subir varias entradas sobre las cosas que me indignan. Sobre las cosas que habría que dejar de promocionar en nuestro mundo.

Saludos.

             

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