10 de junio de 2017

Sobre la agresividad y el acoso infantil




Hace unas semanas comiendo con una amiga que es profesora de educación infantil surgieron reflexiones inevitables en torno a la agresividad en los niños de ambos géneros . Charlamos sobre  los tipos de agresividad según el género, y  sobre eso que ahora llaman bullying y que antes se llamaba acoso escolar. En los siguientes renglones voy a intentar plasmar las ideas de mi apreciada amiga filtradas por mi mente de patata cocida untada con merengue.

Los varones suelen tender a agresiones físicas y las hembras a agresiones verbales. Ninguno se salva de agredir , bien sea en defensa propia o en defensa de sus intereses como la reclamación de un juguete prestado, bien sea en defensa de su inmaduro abuso porque no quieren devolver un juguete divertido a su dueño. Son cosas inevitables de las voluntades infantiles que continúan a lo largo de la vida. Evidentemente, la lucha de voluntades y deseos es permanente en el ciclo vital. Se trata de un asunto tremendamente complejo e ,inevitablemente, lleno de abusos de mayor o menor peso.

Mi amiga argumentó también que lo que hay que enseñar a los niños es a gestionar y encauzar su agresividad. Asunto que quedó ahí. ¿Cómo puede encauzarse con corrección la agresividad infantil , y por extensión la humana?
Vuelve a ser un asunto complejo del que se me ocurren muchas respuestas posibles que pueden ser válidas, o no. Reconozco que no tengo ni idea. Algunos de ustedes, si leéis esto alguna vez, diréis , por ejemplo, que con el deporte competitivo. Pero a mí eso de competir por todo me parece enfermizo, aunque quizás sea algo genético antes que algo enseñado por el sistema . Vuelvo a encogerme de hombros.

Respecto al bullying , o como se escriba, compartimos que las nuevas tecnologías han hecho del acoso escolar un problema más gordo. Los niños, irresponsables por naturaleza, suben sus abusos a la red para compartir las imágenes de sus salvajadas. Mi amiga relató varios casos conocidos que han formado parte de sus charlas con otros profesores.

Los smartphones, como toda herramienta, se han convertido en armas de doble filo. Y este asunto , tal como se ha impuesto en el sistema, es muy complicado de gestionar, pues hay muchos intereses contrapuestos.

¿Prohibimos el uso de smartphes hasta la mayoría de edad?
¿Le aplicamos la legislación de las armas de fuego?
¿Pasamos del tema?
¿Instalamos en los smartphones infantiles limitaciones de uso?

Sinceramente todo lo que sea legislar va a suponer una restricción de libertades pero, sinceramente, carece de sentido que las nuevas generaciones estén más pendientes del mundo virtual que del mundo real. No sé lo que sucederá en el futuro pero el mundo físico , el mundo de los sentidos, no debe olvidarse en pos del virtual y, curiosamente, de pago.             

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