28 de junio de 2017

Cuato



Cuato tenía ganas de ser el mejor entre los mejores. Estaba cansado de ser un fracasado, un perdedor, un miserable. Desde muy joven tomó la decisión de construirse a sí mismo, de hacerse grande, de hacerse importante, de tener reconocimiento. Torcuato , o Cuato para los amigos, se especializó en la mentira acompañada, que no era más que la mentira consentida por sus amigos, conocidos, proveedores , y contratados. Su capacidad de mentir, su vanidad, su argumentario preparado, y ética inexistente en la mayoría de los aspectos de su vida, le habían llevando hacia la cumbre. Sabia a ciencia cierta que no había otra manera de ascender en el mundo de los negocios y del dinero. El sistema reclamaba gente así.

Sumado a todo esto tenía la cualidad de parecer un buen pagador, pero solo pagaba gangas. También parecía un buen vendedor, pero vendía carísimo. Su falta de escrúpulos generalizados le fueron llenando las arcas. A todo esto, con el tiempo, adjuntó currículum como político con verbo oscuro y tentador. El trabajo esclavo de muchos de sus trabajadores locales, en primera instancia, y globales cuando fue grande, le daba igual. Lo importante, lo absolutamente importante, era el beneficio, y para más inri el máximo beneficio.

Era un ganador, y las trampas y los embustes inteligentes eran sus herramientas. Desde su atalaya egoica vislumbraba sus piezas del tablero. Tenía claro, pero muy claro, que era un triunfador , que su forma de pensar era indiscutible, absolutamente indiscutible. La evidencia de su riqueza  dejaba todo claro. A partir de cierto momento de su éxito fue capaz de presentar una imagen pública de buenazo, pero era una mentira pues solo tenía razones egoístas, antes que razones generosas. Sabía de la necesidad de tener una imagen pública impresionante y grande. Estaba haciendo sus deberes y, para él, su comportamiento como poderoso era tremendamente lógico.

El problema llegó cuando comenzó a buscar la vida eterna para saltarse el ciclo vital. Buscó, buscó y requetebuscó. Al final localizó a un dios oscuro que no tenia nada que ver con Dar Weider. Hizo un pacto y se convirtió en Dios...

Ahora mismo han recogido su cadáver.