18 de mayo de 2017

Dioses medianos VII

- Puedo entender que pienses que soy un becerro. Un becerro de nombre Ezequiel. No voy a violentarme contigo aunque , quizás, debería. También puedo entender tu idea del amor hacia los humanos , humanas, y seres en general pero, querido Mondo, el animal humano llamado hombre es incapaz de comprender los objetos y fenómenos que nosotros somos capaces de comprender. Están , digamos, cognitivamente sesgados. No pueden llegar al nivel de conocimientos que nosotros, los dioses medianos, tenemos sobre el universo, sus objetos, sus dimensiones, sus sujetos, y su leyes. ¡ Mondo! ¡Son "cortitos" con sifón! - tensando un poco, solo un poco , su rostro cuasiperfecto.
- ¡Ay! Hermano. Que incapaz eres de comprender la naturaleza del amor. Tu gigantesco ego te tiene completamente ciego, dominado. Entre los humanos pasa lo mismo. Aunque los ame , algunos de ellos son como cabras, son bichos cabezones subidos a un pedestal de ego. Parece como si el ego fuese el que domina el universo. Además esos individuos humanos ,y egoístas, que se creen listos suelen alcanzar el poder social. Se convierten en lideres y aplican sus leyes sin piedad. Es muy lamentable pero pese a ello los amo. Amo a los seres humanos tanto como a los dioses, y tengo claro que merecen una oportunidad. Deben dejar de ser nuestros ganados y nuestros esclavos. Ese es mi propósito.
- Entonces. Amado hermano. Habrá más guerra. El cielo caerá sobre tus seguidores. Los dioses inferiores que tengo bajo mi mando atacarán los territorios de tus creyentes. No podrán amar ni amarse. Odiaran a los dioses y se odiarán por razones de religión. Ya verás. Te lo juro por el espacio tiempo eterno común. La guerra desde el cielo supondrá el quebranto de su fe. No comprenderán como los ángeles pueden estar atacándolos a ellos, sí ellos son los defensores de la religión del amor frente a la religión del miedo. ¡Les enseñaré a odiar a los dioses! ¡Rechazarán tu fe! ¡Ya está bien de tanta concordia y paz bananera!
- Si das la orden a los dioses menores de que ataquen a mis súbditos, estarás en guerra conmigo.
- ¡Qué así sea! -Yéndose de su vista en un santiamén.