30 de abril de 2017

Dioses medianos VI

Mientras Ezequiel escuchaba a su hermano, Mondo continuaba su breve discurso. Los dioses medianos tenían la facultad de esperar el fin de los argumentos del otro para, a continuación, presentar los suyos. Digamos, sencillamente, que durante sus diálogos se respetaban la palabra antes que atropellársela. También, evidentemente, intentaban no alargar demasiado sus proposiciones para no redundar mucho, ni perderse por los cerros de Úbeda.

-...Y como víctima de nuestro sistema estructuralmente jerárquico participas de sus vilezas. Estás perfectamente adaptado al sistema de órdenes jerárquicos: generados, no generados, autogenerados, dadores de luz, impares, regidores, autoridades, señores, arcángeles, ángeles, decanos y servidores de las diferentes esferas dimensionales.
- No puedes pasarte la jerarquía por aquel lugar indefinido -comenzó Ezequiel con rostro algo tenso. Si observas, los humanos no están en dicha jerarquía pues son seres inferiores. Son, como ya te he dicho, bichos. Bichos enredas. Por ejemplo: son mayores las leyes que les afectan en su espacio tiempo tridimensional supeditado a nosotros. Eso es así porqué , te guste o no te guste, están para servirnos. Dejamos que se maten un poco porqué no pueden evitar la violencia. Nosotros los dioses no nos matamos. Ellos sí.
- La jerarquía genera infelicidad en los homínidos. Nosotros no nos matamos pero manipulamos a los humanos para que lo hagan por nosotros. Es, sinceramente, un despropósito. Tenemos que ayudarles a que sean dioses en algún momento, en lugar de dejarlos en el fango. La ley del Karma y el Darma es muy dura. Nosotros no tenemos que pasar por ella. ¿Te has preguntado por qué?
- Pues, sinceramente, no. Me ha dado ,y me da igual. Sé que me repito mucho pero como son animales de granja, pues solo me preocupo por que no se maten mucho y que sufran un poco para que yo esté feliz y alimentado.
- De verdad que pareces eso que los humanos llaman Vampiro. Me das pena y sigo agradeciéndote que hallas acudido a mis súplicas. Te amo, aunque seas un becerro.

Continuará...