26 de abril de 2017

Dioses medianos I

Ezequiel vio la rueda junto a su amigo Mondo. Como dioses del espacio tiempo eterno común decidieron transmitir la idea a sus animales favoritos, a los hombres.
Ezequiel y Mondo eran dioses medianos que tenían mundos a su antojo con seres inferiores a ellos. Animales con un limitado nivel de conciencia. Animales surgidos de su voluntad, para que ellos pudieran estar entretenidos.
Los dos dioses de marras, entre muchos otros dioses que este texto no puede describir aún, poseían a gran cantidad de humanos del planeta llamado Tierra. Ellos en su grandiosidad elegían quien prosperaba, quien caía, y quien continuaba ignorado en el mundo de sus bichos, en sus granjas de seres pequeñitos.
El concepto de rueda y sus implicaciones en el tiempo fueron una de las primeras ideas que transmitieron a sus posesiones planetarias llamadas hombres. Bien es verdad que además de los humanos existían muchos otros seres en el planeta Tierra, pero los humanos eran sus favoritos. Eran los más divertidos y crueles. Su diseño había sido perfecto. Amaban los dogmas y la conservación de las ideas. No les gustaba el cambio. Eso les hacia tremendamente controlables desde el miedo, el terror, y sus secuaces emocionales. Habían sido diseñados con cierta perversión para que fuesen más entretenidos desde lo alto. Cuestión de que su sistema operativo fuese suficientemente defectuoso como para aceptar los cambios e ideas nuevas con nula frescura. Auténticos bloques de hormigón antropomorfos.
La idea de la rueda fue una idea tecnológica que poco tardaría en aparejar otras colaterales. La idea llevó a otras, y muchas ideas de los dioses pasaron a la mente de los bichos homínidos llamados seres humanos. Cosa que entretuvo mucho más a los dioses medianos. 
Ezequiel y Mondo tuvieron entretenimiento durante muchos siglos hasta que el aburrimiento comenzó a amenazarles de nuevo.

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