19 de marzo de 2017

En la Zona Uno

Charlando el otro día con un técnico de turismo surgió la conversación de la zona de confort de los desempleados e , inevitablemente, su estigmatización. Creo, sinceramente, que se hace necesaria una reflexión en torno a este aspecto social de los subsidiados y, también, de los no subsidiados que están en paro. Se hace necesaria una reflexión absurda, como todas las que se expresan aquí.

Puede entenderse que han dañado mi orgullo , y es posible que así haya sido. No niego que ese haya sido el origen de esta entrada de ahora, y de sus secuelas, que toma forma en estos momentos de mi absurdo antropomorfo.

Quiero aclarar , sinceramente, que necesito escribir animalmente. Así pues, lo siento por las almas sensibles que no quieren saber de esa naturaleza que forma parte de nosotros. Comienzo hoy como en otras vomitivas ocasiones.

Sigue considerándose a los parados, con subsidio o sin él, como vagos e, incluso , maleantes. Se palpa en el ambiente. En otros momentos históricos no existían ayudadas institucionales a parte de la caridad , ni en muchos países actuales existe proteccionismo administrativo hacia los desempleados. Vale. Pero no estoy escribiendo de esos momentos del espacio-tiempo de las cosas , ni sobre otros lugares del mundo, sino sobre este momento y este lugar llamado municipio. Un lugar del cuestionado territorio español.

En muchos pueblos cierto subsidio ayuda al mantenimiento de sus poblaciones, y la escusa de la creación de empresas no sirve ante mercados muertos o muy afectados por la crisis. El desempleado no es necesariamente , ni normalmente, el responsable de su situación. Es víctima antes que verdugo. Miremos hacia arriba en lugar de hacia abajo, como siempre.

Curiosamente los más críticos con los desempleados locales son los emigrantes que vuelven. No es la primera vez que escucho a personas que han salido al exterior, por placer, necesidad, o ambas cosas, opinar sobre la zona de confort de los desempleados y como ponerla en crisis. No es la primera vez, ni será la última, en que escuche argumentos parecidos.


Continuará.

Posdata: agradezco al sistema que tenga pequeños subsidios. Gracias.

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