25 de febrero de 2017

Sobre las proposiciones obsoletas

Antes del siguiente artículo sobre meditación voy a entremeter una reflexión que quiero llamar : Al respecto de las proposiciones obsoletas. Voy a intentar, dentro de la imposibilidad animal que me invade, filosofar en torno a este importantísimo asunto , siquiera para mí.

Bien es verdad que se ha escrito mucho sobre la obsolescencia programada de muchos productos de consumo, asunto sobre el que ya he reflexionando, o lo he intentado en anteriores ocasiones. Pues la reflexión de hoy no tiene que ver con el consumo de ideas, ni con la sociedad de consumo, ni con el consumismo, ni con el consumerismo. Intenta ir más allá. Al menos, ese es su propósito. Voy a intentarlo. Voy a intentar filosofar desde el reconocimiento social cero.

En el mundo físico, este mundo de los objetos y sujetos en que estamos, establecemos relaciones con las cosas , objetos y sujetos, que en multitud de ocasiones son relaciones circunstanciales. Evidentemente se hace necesario distinguir lo superfluo de lo importante o transcendental, asunto muy peliagudo y complejo.

Este asunto afecta , inevitablemente, a proposiciones e ideas que ante un cambio de contexto se convierten en asuntos costumbristas antes que en asuntos vitales o importantes. Considero , incluso, que esas costumbres que surgieron desde un contexto bien definido , pero que ya no tienen mucho sentido práctico, se convierten en Cultura. Realmente es algo maravilloso , a nivel humano, pero descontextualizado desde un pragmatismo reflexivo. Cuando las circunstancias han cambiado las costumbres han perdido su funcionalidad.

En consecuencia a estas palabras estúpidas, pero animadas, se hace evidente que muchas de las costumbres, ideas, proposiciones y constructos sociales actuales pueden NO ser prácticos en estos momentos históricos, como en cualquier otro momento histórico. Cosas de humanos y culturas.

También puede concluirse, sin ánimo de error ni ofensa, que muchas ideas que son consideradas socialmente importantes, o localmente importantes, sean realmente ideas circunstancialmente importantes que han perdido su valor. Resulta muy difícil distinguir el grano de la paja.

Para mí hay dos ideas realmente importantes más allá de todo contexto histórico. Esas ideas son: el amor al prójimo como a uno mismo que se ama, evidentemente. Y las ganas de crear , o construir para aquellos que consideren que el hombre no puede crear.

Amando a los próximos y construyendo con ellos podemos desarrollar un mundo social más amable que este que tenemos. Estoy cansado de tantos egos por todas partes y, sinceramente, no es mi envidia, sino los daños colaterales , y observables, que generan las personas que se creen más que otras. En este asunto somos decepcionantes.

Saludos.

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