18 de febrero de 2017

Meditación Uno

Llevo un tiempo masticando la opción de subir entradas relativas al ejercicio de la meditación. Hoy me he decidido a publicar varias entradas al respecto, pese a la posibilidad de ser considerado un ejercicio estúpido, o poco práctico. Asumo ese riesgo con un poco de temor. Temor presumible basado en mis miedos y absurdos, antes que en otra cosa cuando, de momento, sigue existiendo la libertad de expresión , religiosa, y de pensamiento. Siempre recuerdo que la libertad empieza en uno mismo y termina en el otro. Recuerdo que hay que moverse entre la libertad y el libertinaje, si llegar a este último. Y la libertad auténtica es un asunto, en muchas ocasiones, amigo de la Moral, de la Filosofía, de la ética, y del equilibrio entre ellas.

Aunque la indignación respecto a mi mundo sigue nadando en mis venas, y arterias, hace unos años comencé a realizar prácticas de meditación. Dados sus resultados sobre mí, siquiera a corto plazo, inicio esta saga de reflexiones y pronunciamientos. Mis prácticas van anexadas a cierta religión razonable que acompaña las sesiones meditativas, pero la meditación puede practicarse sin contenido religioso, aunque entonces está algo más vacía de contenido, entonces es como comer sin sal. Todo está soso, pero nutre y alimenta. Sobre la cuestión religiosa no considero necesario comunicar algo o nada, pues escribir sobre meditación, para mí, es como escribir sobre un deporte en concreto, antes que sobre el deporte en general. En consecuencia ética, voy a escribir sobre la meditación desde el punto de vista Carenado. Es decir , voy a escribir sobre lo que es la meditación para mí. Una cuestión local e, inevitablemente, particular.


Dada la filosofía implícita en toda meditación, que es alcanzar la armonía con el Todo desde el propio mundo interior que forma parte de ese Todo -cosa que no he conseguido pero que he entendido formalmente-, comienzo a escribir sobre ella desde mi visión de aprendiz y principiante. Pido disculpas a los maestros de la meditación sí desde mis proposiciones molesto sus directrices, procesos, y orgullos. Un novato no debería atreverse con estos asuntos, pero Carenado lo considera necesario. Considero que puedo teclear sobre la meditación que sanamente practico buscando, de momento, mi paz interior. Buscando la calma dentro de un mundo externo que está lleno de despropósitos que , inevitablemente, siguen influyéndome. Afectándome. Mi indignación no ha muerto, solo está latente.

Saludos.

Posdata: Gracias a Jacarandá , sobre todo, por darme a conocer este camino. No os molestéis los demás. Carenado escribe lo que siente.

Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario