25 de febrero de 2017

Meditación Cuatro



Otra fase que he indicado dentro del proceso meditativo es la que da título a estas palabras de ahora, de este momento: Respeto.

Como amante del libre albedrío, y del ejercicio más o menos ético de mi libertad (más o menos ético porque suelo errar) considero de tremenda importancia el respeto a los otros incluso, y temporalmente, hacia aquellos que pueden ser considerados libertinos o, entiéndase, amantes del libertinaje. Siempre es muy difícil el equilibrio en las fronteras, sobre todo cuando el libertino no corrige su actitud. Pero este asunto no es el buscado por esta reflexión carenada y presente. Solo pretendo indicar que escribir sobre libertad es escribir sobre grandes dificultades. Hoy en día, desgraciadamente, existen muchas normas que usurpan sutilmente las libertades de muchas personas. Esclavitud y hambre, por ejemplo, humillan las libertades de muchas personas. El “libre” mercado no entiende de NO consumidores. Aquellos llamados ultrapobres no existen para ellos...No están en el mercado, pero si en la vida...Es una marginación pura y dura de un sistema defectuoso que queremos que siga como está. Error.

Evidentemente es muy importante respetar a todos aquellos que van a participar de la meditación. Y el respeto comienza con el saludo y la preocupación básica: ¿Cómo estas? ¿Cómo estáis? Que lleva a una charla inicial más o menos extensa que aproxima entre sí a los miembros del grupo. Esto no es nada nuevo, pero es muy humano y funciona. Estamos generando un ambiente cordial. Un ambiente muy amigo del respeto. No como cuando nos juntamos Elle , Ele, Eme, y el que escribe, para dedicarnos a tirarnos pedos. A nadie le gusta aguantar la ventosidad del otro.

Además, volviendo con seriedad al tema del respeto, respetar no afecta solo al saludo y a la cordialidad, también afecta a la higiene personal. Otra forma de respeto, muy bien establecida, es asistir limpio a cualquier reunión. Jacarandá cuida mucho este aspecto. Es formidable.

Y para concluir esta fase, con una guasa incluida, es evidente que hay que respetar la cadencia de ejercidos establecidos por el profesor de meditación, que va a ser nuestro guía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario